
Durante años, las campañas de marketing se planificaron con calendarios extensos, múltiples instancias de aprobación y mensajes diseñados para mantenerse vigentes durante meses. Las redes sociales introdujeron una lógica diferente: expresiones, memes y formatos pueden nacer, alcanzar una audiencia global y transformarse en códigos culturales en cuestión de días.
Las marcas han respondido desarrollando una capacidad que gana espacio dentro de los equipos de comunicación: detectar rápidamente una conversación, evaluar su pertinencia y producir una ejecución mientras la referencia todavía conserva vigencia. La jerga viral es una de las manifestaciones más visibles de este marketing en tiempo real.
“Aura farming” se utiliza para describir acciones que proyectan seguridad, estilo o carisma y que contribuyen a construir una determinada imagen social. Según Dictionary.com, la expresión comenzó a circular en TikTok y X a comienzos de 2024 y se hizo ampliamente reconocible en 2025, impulsada por los videos del bailarín indonesio Rayyan Arkan Dikha.
“Six seven”, en tanto, surgió asociado a la canción “Doot Doot (6 7)” del rapero Skrilla, al básquetbol y a una serie de videos virales. Aunque no tiene un significado fijo, funciona como una señal de pertenencia entre quienes conocen la referencia. Las búsquedas del término crecieron más de seis veces desde junio de 2025 y Dictionary.com lo eligió como palabra del año.
Ambas expresiones evidencian la velocidad de circulación de la cultura digital. También muestran que las tendencias no respetan límites generacionales rígidos: “aura farming” es utilizado por integrantes de las generaciones Z y Alfa, mientras que “six seven” tiene una presencia especialmente fuerte entre adolescentes y miembros de la Generación Alfa.
Para las marcas, estas conversaciones funcionan como señales tempranas. Permiten observar qué códigos, gestos, estéticas y formas de humor están captando la atención de comunidades que posteriormente pueden amplificar esas referencias hacia audiencias más amplias.

Responder a una tendencia mientras mantiene vigencia requiere más que rapidez creativa. Supone contar con escucha social permanente, equipos capaces de interpretar referencias culturales, criterios claros de brand safety y circuitos de aprobación adaptados a contenidos de corta duración.
El cambio está relacionado con la evolución de las propias plataformas. El playbook generacional de Sprout Social indica que la mitad de los encuestados de la Generación Z utiliza TikTok para buscar información y productos. Cerca de un tercio quiere recibir más contenido educativo de las marcas y 30% espera formatos episódicos, entre ellos memes y sketches.
Esto amplía el papel de las redes sociales dentro del recorrido de compra. Una tendencia puede comenzar como entretenimiento, transformarse en una búsqueda y terminar influyendo en el descubrimiento de un producto. Por eso, la capacidad de reacción no se limita a publicar rápidamente: también implica conectar la conversación con información, utilidad o una experiencia relacionada con la marca.
En lugar de desarrollar una campaña completa para cada fenómeno, algunas empresas trabajan con sistemas de contenido modulares. Estos permiten adaptar un formato, un personaje, un producto o una idea central a las conversaciones que aparecen durante el año, reduciendo los tiempos sin modificar constantemente la identidad de la marca.

La expansión del marketing de creadores también responde a esta necesidad de velocidad. Quienes producen contenido diariamente suelen estar integrados en comunidades específicas y comprenden sus referencias antes de que alcancen una difusión masiva.
Kantar señala en su informe Marketing Trends 2026 que un 61% neto de los marketers globales planeaba aumentar su inversión en contenido de creadores durante 2026. La cifra refleja el creciente papel de estos actores como vínculo entre las marcas y las conversaciones culturales.
Su aporte no consiste únicamente en amplificar un mensaje. También pueden identificar el tono, el momento y el formato adecuados para participar en una tendencia. De esta manera, el creador actúa como traductor cultural: toma una referencia que surge dentro de una comunidad y encuentra una manera de relacionarla con la marca sin eliminar sus códigos originales.
Kantar identifica, al mismo tiempo, un espacio para mejorar la efectividad: solo 27% del contenido de creadores consigue establecer un vínculo fuerte con la marca. El dato plantea una oportunidad para complementar la rapidez con mejores briefs, activos distintivos reconocibles y objetivos definidos desde el comienzo. La espontaneidad del formato puede convivir con una arquitectura de marca consistente.
Marcas como Duolingo, Nutter Butter y Ryanair han dado visibilidad a un modelo de comunicación que opera de forma más cercana a un medio que a un anunciante tradicional. Sus cuentas desarrollan personajes, formatos recurrentes y estilos reconocibles que pueden reaccionar a acontecimientos externos sin comenzar cada vez desde cero.
Este enfoque facilita la participación en tendencias porque la audiencia ya conoce el tono de la marca. La reacción rápida aparece entonces como un nuevo episodio dentro de una narrativa existente, en lugar de una intervención desconectada.
La investigación global de SKIM, realizada con 543 jóvenes de entre 18 y 25 años en ocho países, muestra que 37% valora positivamente la presencia y participación digital de las marcas y 34% destaca su capacidad para seguir tendencias y personalizar ofertas. El humor y el lenguaje cercano fueron mencionados por 19%.
El atributo más señalado fue autenticidad y transparencia, con 44%. Esto permite entender la velocidad y la coherencia como capacidades complementarias: una marca puede reaccionar rápidamente porque previamente ha definido qué representa, cómo se expresa y en qué conversaciones puede aportar.
Conclusión: una organización preparada para la velocidad cultural
Las expresiones virales tienen una vida limitada, pero las capacidades desarrolladas para interpretarlas permanecen. Escucha social, colaboración con creadores, flexibilidad productiva y procesos de aprobación más ágiles pueden aplicarse a lanzamientos, atención al cliente, eventos, contingencias y oportunidades comerciales.
El aprendizaje estratégico no está únicamente en utilizar “aura farming” o “six seven”. Está en construir una organización capaz de reconocer tempranamente una señal cultural, decidir si resulta pertinente y convertirla en una ejecución coherente antes de que la conversación cambie. En un entorno donde las audiencias participan en tiempo real, la velocidad de comprensión se transforma en una parte central de la estrategia de marca.