La deuda pendiente de las empresas con sus datos 

La gestión responsable de los datos se ha convertido en uno de los grandes desafíos para las organizaciones en un entorno donde la inteligencia artificial, la hiperpersonalización y las nuevas regulaciones son un hecho. Con ese foco, ANDA realizó el taller “Gestión y protección de datos personales”, una instancia desarrollada junto a Customer Trigger que reunió a profesionales de marketing, tecnología, datos y asuntos regulatorios para analizar el estado actual de las organizaciones en esta materia. 

El presidente de ANDA, Fernando Mora, destacó la relevancia que tiene la inminente entrada en vigencia de la nueva normativa sobre protección de datos personales y la necesidad de que las empresas estén preparadas. “Para ANDA es una preocupación trabajar este tema con anticipación. En los tiempos actuales, donde la tecnología permite a las empresas mantener contactos casi personales con las personas, soy un convencido de que el respeto de la privacidad y de los datos sensibles es el punto de partida para posicionar una marca”, señaló. 

Mora agregó que la relación entre consumidores y empresas estará cada vez más determinada por la confianza. “Una marca que no respeta la privacidad de las personas, por muchas campañas de marketing que haga, no va a poder realmente establecer esa relación entre una marca y un consumidor”, afirmó. 

Una década de evolución del ecosistema de datos 

Cristián Maulén, socio fundador de Customer Trigger y director del estudio Data Driven Index, presentó los resultados de la décima edición de esta investigación longitudinal que desde 2017 mide la madurez de las organizaciones en materia de gestión y uso de datos, denominado este año “La crisis de ejecución”. 

La principal conclusión de este año es que las empresas están enfrentando una creciente brecha entre la importancia estratégica que asignan a los datos y su capacidad efectiva para transformarlos en valor. 

“La importancia estratégica de los datos alcanza un índice de 4,41 sobre 5, prácticamente un máximo histórico. El problema está en la capacidad de ejecución operativa. Ahí es donde aparece la gran asimetría”, explicó Maulén. 

“Sentimos que tenemos mucha tecnología, tenemos visión estratégica, pero la capacidad de ejecutar no está a la par. Eso es lo que ocurrió este año: a diez años del primer esfuerzo que hicimos, nos encontramos con una verdadera crisis de ejecución”, agregló. 

Según el Data Driven Index 2026, el índice global de madurez retrocedió desde 3,63 a 3,56 puntos, principalmente debido a la caída en las prácticas operativas relacionadas con calidad de datos, omnicanalidad, automatización e inteligencia artificial. 

El fin de la etapa experimental 

Durante su presentación, el especialista planteó que la evolución de los últimos diez años puede dividirse en tres grandes etapas. La primera, entre 2017 y 2019, estuvo marcada por el entusiasmo de la transformación digital y la experimentación tecnológica. La segunda correspondió al período de pandemia y adaptación acelerada. La tercera, que abarca desde 2024 hasta hoy, corresponde a un “reality check” operacional. 

“Estamos viviendo un baño de realidad. Tenemos sistemas heredados que deben convivir con tecnologías de última generación y muchas veces simplemente no logran entenderse entre sí”, explicó. 

En ese contexto, advirtió que muchas organizaciones continúan invirtiendo en infraestructura tecnológica sin resolver problemas básicos de calidad de datos, integración o talento especializado. “La tecnología está, la visión estratégica está, pero seguimos chocando con problemas operativos que impiden capturar todo el valor posible”, sostuvo. 

La inacción frente a la inteligencia artificial 

Uno de los hallazgos del estudio es el rezago en la adopción de inteligencia artificial generativa. Según la investigación, el 46% de las organizaciones declara no estar realizando ninguna acción concreta en esta materia. 

Para Maulén, esta situación representa una amenaza competitiva significativa. “Hay un 46% que no está haciendo nada con inteligencia artificial generativa. Eso genera una deuda técnica y también una deuda estratégica. Mientras algunos avanzan, otros simplemente están dejando pasar una oportunidad que será cada vez más difícil de recuperar”, afirmó. 

No obstante, el especialista enfatizó que la adopción tecnológica no debe entenderse únicamente como incorporación de herramientas: “Esto se trata de personas. Instalar inteligencia artificial no es poner una herramienta dentro de un servidor. Significa adaptar a las personas, desarrollar capacidades y crear condiciones favorables para que puedan generar valor”. 

La nueva ley de datos personales 

Otro de los temas centrales abordados durante el taller fue la próxima entrada en vigencia de la Ley de Protección de Datos Personales. El estudio identificó avances relevantes en materia de políticas de privacidad, pero también importantes brechas de implementación. 

Así, el 79% de las organizaciones declara contar con políticas de privacidad, pero solo un 39% dispone de registros formales de actividades de tratamiento de datos, una herramienta clave para el cumplimiento normativo. Asimismo, cerca de la mitad de las organizaciones aún no cuenta con responsables claramente definidos para liderar la gestión de protección de datos. 

“Las políticas existen, pero muchas veces son documentos que no están respaldados por procesos operativos concretos. Ahí es donde aparece el riesgo”, explicó Maulén. 

El estudio concluye que un 59% de las organizaciones mantiene niveles insuficientes de madurez para enfrentar adecuadamente las exigencias regulatorias que comenzarán a regir en los próximos meses. 

De custodios de datos a arquitectos de inteligencia 

Pese a los desafíos identificados, el Data Driven Index muestra que existe optimismo respecto del potencial de los datos como motor de crecimiento y competitividad. 

La investigación revela que las empresas continúan incrementando sus niveles de inversión y mantienen una alta confianza en el impacto estratégico de estas iniciativas. Sin embargo, el mensaje central del estudio es que el éxito futuro dependerá menos de la cantidad de información disponible y, sobre todo, de la capacidad para gestionarla adecuadamente. 

“El éxito de 2026 y 2027 no estará determinado por las compañías que recopilen más datos, sino por aquellas que logren organizarlos, gobernarlos y transformarlos realmente en inteligencia para el negocio”, afirmó Maulén. 

Y concluyó con una reflexión que resumió el espíritu de la jornada: “El enemigo no está fuera de la organización. Está dentro de la casa, en los problemas de calidad de datos, en las definiciones operativas y en la falta de inversión en talento. Si eso no está resuelto, cualquier iniciativa tecnológica solo va a multiplicar los problemas”. 

Brecha de talento, el mayor desafío 

Pamela Hermosilla, académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y doctora en Industria Inteligente; Diego Córdova, abogado y asociado de H&CO Abogados; y Cristián López, gerente general de Google Cloud participaron como panelistas en la actividad, analizando los resultados del estudio desde tres perspectivas: la formación de talento, la implementación tecnológica y el marco regulatorio.  

Todos coincidieron en que la principal brecha que enfrentan las organizaciones no es tecnológica, sino de capacidades humanas. Pamela Hermosilla sostuvo que la crisis de ejecución detectada por el Data Driven Index responde a que las empresas han avanzado más rápido en la compra de herramientas que en el desarrollo de las competencias necesarias para utilizarlas. «Tenemos muchas tecnologías y pocas capacidades. Las empresas se han preocupado de comprar y comprar tecnología, pero no se han puesto a revisar internamente cómo están preparadas para utilizarla», señaló. A su juicio, este escenario también representa un desafío para las universidades, que deben adaptar con rapidez sus programas de formación para responder a un entorno que cambia aceleradamente. 

La académica planteó además que el desafío ya no consiste únicamente en alfabetizar digitalmente a los profesionales, sino en prepararlos para trabajar junto a la inteligencia artificial. «Hoy tenemos herramientas poderosísimas, pero todavía no son entendidas del todo», afirmó. Por ello, explicó, la formación debe enfocarse más en desarrollar capacidades permanentes. «Ya no nos podemos casar con herramientas puntuales, sino que tenemos que abocarnos a capacidades que permitan que los estudiantes puedan interpretar datos y ser capaces de generar cambios en las organizaciones», enfatizó. 

Desde la perspectiva jurídica, Diego Córdova abordó el impacto que tendrá la nueva Ley de Protección de Datos Personales y llamó a las empresas a no enfrentar el proceso únicamente desde una lógica de cumplimiento formal. «No se agobien, porque la empresa del lado probablemente esté igual. Es nuevo; van partiendo desde cero», comentó, recordando que Chile recién comienza un proceso de adaptación similar al que vivió Europa con el Reglamento General de Protección de Datos. Sin embargo, advirtió que la gobernanza de datos debe traducirse en políticas concretas para el uso de la inteligencia artificial. «Me ha tocado ver muy pocas compañías que estén a la vanguardia de definir un protocolo interno de uso de inteligencia artificial», afirmó, agregando que la ley «no busca impedir el tratamiento de datos, sino fijar las reglas para poder hacerlo correctamente». 

Por su parte, Cristián López aportó la visión desde la implementación tecnológica, destacando que el foco no debe estar en incorporar inteligencia artificial por moda, sino en resolver problemas concretos del negocio y acompañar a las personas en el proceso de adopción. A su juicio, el avance dependerá de la capacidad de las organizaciones para experimentar y capacitar continuamente a sus equipos. «Se están haciendo capacitaciones internas para que entiendan bien cómo se puede utilizar de buena forma y con eso generar impacto», explicó. Con una mirada optimista, aseguró que las empresas chilenas están comenzando a construir casos exitosos de uso: «Hoy veo muchas empresas de distintos tamaños que realmente tienen ganas de generar impacto y ya se está entendiendo mucho mejor cómo armar un caso de innovación con retorno para el negocio». 

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