Estudio de Kantar advierte que los ataques informáticos generan un daño reputacional comparable a casos de corrupción empresarial y pueden provocar fuga de clientes, especialmente en sectores financieros y digitales.

La ciberseguridad dejó de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en un factor determinante en la confianza de los consumidores. Así lo reveló un estudio de Kantar, que concluyó que alrededor de 7 de cada 10 personas se preocupan cuando una empresa donde compran o contratan servicios sufre un hackeo.
El informe advierte que el impacto reputacional de un ciberataque puede ser profundo y duradero, especialmente en un escenario donde el costo global del cibercrimen ya alcanza los US$10,5 billones anuales.
Según el análisis, uno de cada cinco consumidores se declara “extremadamente preocupado” por la posibilidad de que las marcas sufran hackeos en los próximos 12 meses, mientras que un 17% asegura que probablemente dejaría de utilizar productos o servicios de una empresa afectada por un incidente de seguridad digital.
“En un mercado como el chileno, donde los consumidores están cada vez más empoderados e informados, y exigen a las marcas no solo calidad, sino también coherencia y transparencia, el consumidor ya no evalúa únicamente el precio o la calidad de un producto; también observa qué tan capaz es una marca de proteger sus datos y responder de manera clara y responsable frente a una crisis. En este contexto, la ciberseguridad comienza a consolidarse como un atributo reputacional y un factor clave en la construcción de confianza, especialmente en industrias donde están involucrados datos sensibles y servicios financieros”, aseguró Carolina Livacic, CCO de Kantar Chile.
Las industrias digitales aparecen como las más expuestas. Un 62% de los encuestados identifica a las redes sociales como vulnerables a hackeos, mientras que un 59% percibe el mismo riesgo en aplicaciones móviles. No obstante, la preocupación atraviesa prácticamente todos los sectores económicos, ya que al menos 4 de cada 10 personas perciben vulnerabilidades.
En el caso de bancos, la sensibilidad es aún mayor: el 64% de las personas dejarían de utilizar una institución financiera si fuera víctima de un ataque informático, reflejando el nivel de exigencia que existe cuando están involucrados datos personales y recursos económicos.
El estudio también muestra que la forma en que las compañías enfrentan una crisis puede ser decisiva para recuperar la confianza, ya que el 52% aseguró que la forma en que una empresa responde a un hackeo influye directamente en cuánto confían en ella.
Ante este tipo de episodios, el informe reveló que el 54% de los consumidores espera una respuesta rápida y efectiva frente a un hackeo, mientras que un 49% exige claridad sobre las mejoras de seguridad que se implementarán y sus plazos. A ello se suma que un 48% demanda explicaciones simples respecto de lo ocurrido y de los posibles datos comprometidos.
“El problema no es solo sufrir un ataque, sino cómo se gestiona. Hoy, la transparencia y la capacidad de respuesta son parte central del valor de marca. Aquellas empresas que logran construir relaciones de confianza sostenidas, mediante transparencia y consistencia, son las que mejor resisten episodios de crisis reputacional. En ese contexto, la ciberseguridad comienza a consolidarse como un atributo estratégico y no únicamente operativo”, agregó la CCO de Kantar Chile.