El creador del concepto FOMO analiza cómo la alta adopción digital, la madurez del ecosistema emprendedor y la competencia por talento, capital y atención están cambiando la forma en que consumidores, marcas y startups toman decisiones en el país.

Hace más de una década, Patrick McGinnis participó en un panel en Nueva York donde la pregunta era por qué Chile aún no lograba generar más emprendimiento de alto impacto. En 2025, al volver al país como invitado de Emprende Tu Mente, la conversación era otra: cómo escalar lo que ya existe y conectar mejor talento, capital y oportunidades con la región y el mundo.
Para McGinnis, creador del concepto FOMO (Fear of Missing Out) y autor bestseller de Fear of Missing Out y Emprendedor 10%, Chile representa hoy uno de los casos más interesantes de América Latina para analizar cómo el miedo a quedarse afuera influye en consumidores, marcas, startups e inversionistas.
“Chile representa una versión muy interesante y sofisticada del FOMO en América Latina. A diferencia de mercados donde el FOMO está impulsado principalmente por la volatilidad económica, en Chile el fenómeno surge más de la aceleración digital, la competencia regional y la presión por mantenerse relevante en un ecosistema cada vez más globalizado”, señala McGinnis.
Según el autor, la alta adopción tecnológica y la madurez del ecosistema emprendedor chileno, impulsado por actores como Start-Up Chile, Corfo y Endeavor, han generado un entorno donde consumidores, startups y marcas observan de cerca qué tendencias, tecnologías o modelos de negocio están ganando tracción.
En Chile, el FOMO no se expresa solo como urgencia. También aparece como aspiración: el deseo de participar en las grandes transformaciones tecnológicas, económicas y culturales que están redefiniendo la región y el mundo.
“Lo interesante de Chile es que combina estabilidad institucional relativa con una mentalidad profundamente internacional. Eso hace que el FOMO no opere solamente desde la urgencia o la escasez, sino también desde la aspiración: el deseo de participar en las grandes transformaciones tecnológicas, económicas y culturales que están redefiniendo la región y el mundo”, afirma.
Para marcas y empresas, esa dinámica implica un cambio relevante. Las audiencias chilenas están más expuestas a tendencias globales, comparan más rápido y esperan propuestas conectadas con nuevas formas de consumo, trabajo, inversión y tecnología.
McGinnis cree que Chile tiene una oportunidad concreta para los próximos años: consolidarse como uno de los hubs de innovación y emprendimiento más sofisticados de América Latina. Para lograrlo, el desafío estará en acelerar las conexiones entre talento, capital, corporaciones y oportunidades regionales.
“El gran desafío será acelerar la conexión entre talento, capital, corporaciones y oportunidades regionales. Y claramente hay que generar más salidas para que los fondos y los inversionistas tengan sus retornos”, agrega.
Para McGinnis, los países que avanzarán con mayor fuerza serán aquellos capaces de usar la tecnología para aumentar la eficiencia y el poder de sus industrias históricas. En el caso chileno, eso abre oportunidades en sectores donde el país ya tiene una posición relevante, desde minería y energía hasta servicios financieros, alimentos, logística y transformación digital.
El vínculo de McGinnis con Chile también viene desde el lado inversor y de construcción de ecosistemas. Como inversionista en NXTP Labs, que tuvo oficina en Chile, y como mentor del programa Start-Up Chile, pudo observar de cerca la formación de una nueva generación de emprendedores.
Más recientemente, como miembro del investment committee de Salkantay Ventures, participó en inversiones en empresas chilenas como Shinkansen, Finnecto y Galgo, lo que refuerza su mirada sobre el potencial del país para escalar soluciones regionales.
“Esa trayectoria me permite ver la evolución de Chile no solo desde la teoría, sino desde la práctica: un ecosistema que pasó de ser prometedor a ser cada vez más maduro, conectado y competitivo”, comenta.
En su visión, los próximos años estarán marcados por una presión creciente por innovar más rápido, especialmente en inteligencia artificial, fintech y transformación digital.
“Creo que veremos una presión creciente por innovar más rápido, especialmente en inteligencia artificial, fintech y transformación digital. En ese contexto, el FOMO va a seguir funcionando como un motor importante de adopción, competencia y cambio”, concluye.

Patrick McGinnis, creador del concepto FOMO (Fear of Missing Out) y autor bestseller de Fear of Missing Out y Emprendedo