
En branding existe una tentación permanente: modernizar una marca mediante un cambio profundo de su identidad. Sin embargo, Coca-Cola acaba de demostrar que las marcas más valiosas del mundo pueden evolucionar siguiendo el camino contrario. La compañía presentó un nuevo sistema global de identidad visual desarrollado junto a JKR, The SUPERULTRARARE, Brody Associates y Adobe, cuyo objetivo no es transformar la marca, sino hacerla aún más reconocible en todos los puntos de contacto.
El despliegue contempla más de 200 mercados y unifica la experiencia visual en envases, puntos de venta, plataformas digitales y equipamiento comercial. La premisa es simple: cualquier interacción con Coca-Cola debe sentirse inequívocamente Coca-Cola, independientemente del país o formato.

Lejos de modificar su histórico logotipo Spencerian o su tradicional combinación de rojo y blanco, la compañía decidió potenciar los elementos que durante décadas han construido su reconocimiento: la Dynamic Ribbon, el Arden Square, la tipografía propia y el sistema cromático.
Esta decisión responde a un principio ampliamente respaldado por la literatura sobre construcción de marcas: los activos distintivos generan reconocimiento inmediato y reducen el esfuerzo cognitivo del consumidor. En un escenario saturado de estímulos, conservar y fortalecer estos códigos visuales puede resultar mucho más efectivo que introducir cambios drásticos que debiliten la memoria de marca.
El caso de Coca-Cola confirma que una identidad sólida no depende únicamente del logotipo, sino de un conjunto de elementos visuales que funcionan como un sistema coherente y consistente.


Uno de los anuncios más relevantes de esta actualización no está en el diseño visible, sino en la infraestructura que lo sostiene. Coca-Cola incorporó herramientas de Design Intelligence, desarrolladas junto a Adobe, para ayudar a equipos internos y agencias a aplicar correctamente los lineamientos de marca en todo el mundo.
Estas capacidades son la evolución del proyecto Fizzion, presentado por la compañía en 2025, que transforma las guías de marca tradicionales en activos inteligentes capaces de interpretar reglas de diseño y aplicarlas automáticamente en múltiples formatos. Según Coca-Cola, este enfoque permite acelerar significativamente la producción creativa sin comprometer la consistencia de la identidad visual.
Para organizaciones con cientos de campañas simultáneas y múltiples agencias creativas, la IA deja de ser únicamente una herramienta de generación de contenido y comienza a convertirse en un mecanismo de gobernanza de marca.
El desafío de las marcas internacionales siempre ha sido equilibrar coherencia global con relevancia local. Coca-Cola busca resolver esa tensión mediante un sistema visual suficientemente flexible para adaptarse a distintos mercados sin perder reconocimiento.
La actualización también incorpora ajustes específicos para Coca-Cola Zero Sugar, reforzando su pertenencia a la marca madre mediante una mayor presencia del sistema visual compartido, aunque conservando elementos diferenciadores como la cinta dinámica negra y una jerarquía más visible del descriptor «Zero Sugar».
No obstante, algunas publicaciones especializadas recogieron críticas de consumidores que consideran que la nueva cercanía visual entre variantes podría dificultar su identificación en determinadas situaciones, especialmente entre quienes dependen de distinguir rápidamente productos con y sin azúcar.


El anuncio deja una enseñanza relevante para marketers y gerentes de marca: construir valor no siempre implica buscar novedades constantes. Muchas veces el mayor activo competitivo está en fortalecer aquello que ya ocupa un lugar privilegiado en la memoria de los consumidores.
En un contexto donde la inteligencia artificial acelera la producción de piezas creativas y multiplica los canales de comunicación, la consistencia adquiere un valor estratégico aún mayor. Las marcas que logren convertir sus códigos visuales en sistemas robustos, escalables y fácilmente reconocibles estarán mejor preparadas para mantener coherencia, eficiencia y diferenciación en un ecosistema cada vez más complejo.
La actualización de Coca-Cola confirma que el branding del futuro probablemente no estará definido por cambios disruptivos de identidad, sino por la capacidad de gestionar inteligentemente los activos que ya generan confianza, reconocimiento y preferencia.

Sobre este artículo
Este contenido fue elaborado por el equipo editorial de la Asociación Nacional de Avisadores (ANDA). La información se basa en la revisión y contraste de fuentes oficiales y medios especializados, citados al final de la nota. El análisis, la estructura y la redacción corresponden a una elaboración original de ANDA.