
Lejos de una actualización visual, el caso documenta una transformación integrada de negocio, infraestructura, comunicación y cultura interna tras la integración de Claro y VTR. Pese a formar parte de América Móvil, la marca partía de un déficit de percepción y decidió construir su diferencial sobre un atributo que la categoría suele dar por descontado: la confianza. Según Kantar, fue el atributo que más creció y el más correlacionado con la consideración de marca.
La estrategia niveló la experiencia —renovación de la red de fibra y despliegue de 5G— bajo el claim «Por ti, cada día mejor», trabajando en paralelo identidad, servicio y cultura interna. El impacto se leyó en el negocio: durante 2025 Claro lideró la portabilidad móvil, con más de un millón de personas que la eligieron activamente, sumado a un salto en el NPS fijo y móvil.
«El Nuevo Claro no se prometió: se construyó, conectando lo que la marca hace con lo que comunica, y lo que promete con lo que entrega», señaló Rodrigo Sahr, VP de Marca, Comunicaciones y Sostenibilidad de ClaroVTR. Para el ejecutivo, cerrar la distancia entre lo que una marca promete y lo que entrega dejó de ser un tema reputacional para volverse una condición de mercado.
Carolina Altschwager, socia de Almabrands, agregó que el impacto positivo de la marca es la suma de mejoras en infraestructura, en la cultura y el sello de los equipos, y en el relato renovado del Nuevo Claro.