“La publicidad en medios de comunicación profesionales es una inversión en la salud de la democracia”

“Al apoyar a la prensa seria y rigurosa, los anunciantes no solo asocian sus marcas a valores como la credibilidad y la confianza, sino que también contribuyen a la sostenibilidad de una industria que combate la desinformación y fortalece el debate público”, sostiene José Tomás Santa María, presidente de la ANP.

José Tomás Santa María, presidente de la ANP.

Un tema fundamental para la democracia en Chile y un ecosistema de medios sano es el estado actual de la libertad de expresión y el panorama mediático nacional El presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), José Tomás Sana María lo aborda y analiza el contexto legal que protege este derecho, así como las múltiples amenazas que enfrenta la prensa, desde agresiones a periodistas hasta las presiones económicas y el dominio de las grandes plataformas tecnológicas. Además, destaca las iniciativas que impulsa la ANP para fortalecer el ecosistema, promover la pluralidad de voces y adaptar los medios a los profundos cambios tecnológicos y de consumo actuales. Finalmente, se reflexiona sobre el papel crítico que desempeña la prensa en la formación de una ciudadanía informada y en la defensa de la libertad de expresión en los próximos años.

¿Cuál considera que es el estado actual de la libertad de expresión en Chile?

Diría que la libertad de expresión en Chile enfrenta una situación desafiante. Es importante reconocer que el país mantiene un marco legal que, en general, protege este derecho fundamental y se posiciona relativamente bien en los índices de libertad de prensa de América Latina. Sin embargo, existen tensiones y desafíos persistentes. Se observa, por ejemplo, un clima de creciente polarización que a menudo genera hostigamientos y descalificaciones hacia periodistas y medios, especialmente en el entorno digital. De todos modos, hoy la principal amenaza para la libertad de expresión está en las presiones económicas y el poder de las grandes plataformas tecnológicas, que mantienen al ecosistema de medios en una situación de precariedad que termina afectando su funcionamiento.

¿Cuáles son las principales amenazas a la libertad de prensa que enfrenta el país hoy?

Mencionaría cuatro. Primero, las agresiones a periodistas y trabajadores de las comunicaciones, que han aumentado de forma significativa, tanto de manera física como en el plano digital, a través de redes sociales. Segundo, las presiones económicas que enfrenta un ecosistema que se encuentra en medio de un cambio histórico que afecta su modelo de negocios. Tercero, el poder de dominio que ejercen las grandes plataformas tecnológicas sobre el mercado publicitario digital presiona fuertemente a los medios. Además, se utilizan contenidos generados por la prensa sin una compensación justa, debilitando aún más su sostenibilidad. Y cuatro, sin duda, el creciente fenómeno de la desinformación que afecta a la sociedad.

¿En qué iniciativas está trabajando la ANP para contribuir a fortalecer la libertad de expresión y promover la importancia de la prensa?

En medio de este escenario y las dificultades que vivimos, la prensa se ha vuelto más necesaria que nunca. Las amenazas contra la libertad de expresión se combaten con más y mejor periodismo. El desarrollo de una democracia sana en nuestro país depende de eso. Por esta razón, la ANP impulsa diversas iniciativas para promoverla. Primero, a través de formación y capacitación, desarrollando talleres y seminarios para medios. Y segundo, mediante el diálogo con las autoridades, los poderes legislativo y ejecutivo para perfeccionar las leyes que protegen la libertad de prensa y para asegurar que las políticas públicas fomenten un ecosistema de medios diverso.

¿Qué mensajes quisiera transmitir a los avisadores respecto de su rol en un ecosistema sano de prensa?

Mi mensaje a los avisadores es que compartimos un principio fundamental: la defensa de la libertad de expresión en su amplia dimensión. Esto incluye la libertad de expresión comercial y el derecho del público a informarse sobre los distintos bienes y servicios. La publicidad debe ser igualmente libre, exenta de restricciones desproporcionadas. Segundo, invertir en publicidad en medios de comunicación profesionales es mucho más que una transacción comercial; es una inversión en la salud de la democracia. Al apoyar a la prensa seria y rigurosa, los anunciantes no solo asocian sus marcas a valores como la credibilidad y la confianza, sino que también contribuyen a la sostenibilidad de una industria que combate la desinformación y fortalece el debate público.

¿Cómo evalúa la diversidad y pluralidad de voces en el panorama mediático chileno?

El ecosistema de medios en Chile es amplio y diverso. Contamos con 61 medios asociados a la ANP distribuidos en todo el país, a los que se suman los canales de televisión de alcance nacional y regional, y cerca de 1.500 radioemisoras. Este conjunto de medios conforma un panorama informativo plural. Hoy, la discusión mundial sobre la concentración de poder se ha desplazado desde la propiedad de los medios tradicionales hacia el dominio que ejercen las grandes plataformas digitales, que controlan la distribución de contenidos y la publicidad, lo que representa el verdadero desafío para la diversidad de voces.

¿Cómo está enfrentando la prensa chilena los cambios generados por el desarrollo tecnológico y la digitalización?

La prensa chilena está abordando activamente la transformación digital. A nivel gremial, existen esfuerzos importantes por repensar el modelo de medios, fomentando la capacitación en nuevos modelos de negocio y en estrategias digitales. Esta adaptación se refleja en la práctica: muchos de nuestros medios, tanto nacionales como regionales, están constantemente innovando en formatos y narrativas para conectar mejor con sus audiencias.

¿Qué estrategias están adoptando los medios tradicionales para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo de las audiencias?

Como lo he mencionado anteriormente, hoy los medios enfrentan una dicotomía. Por un lado, enfrentan una desafiante coyuntura económica, y por otro, su rol es más necesario que nunca. Por esta razón, el principal desafío es dar con un modelo que permita contar con medios robustos y sanos, que adapten sus formas de trabajo a nuevas audiencias que se relacionan con la información a través de distintos formatos: textos, audio o videos, y a través de diversas plataformas. Debemos explorar en conjunto nuevos modelos, innovar y defender las condiciones que permitan a los medios seguir cumpliendo su labor. Además, debemos encontrar formas que den sustentabilidad económica a todo lo que hacemos. En algunos casos será a través de modelos de suscripción, otros a través de la publicidad y otros con eventos.

¿Cómo se está dando el papel de las redes sociales y plataformas digitales en la difusión del contenido periodístico, y cuál es su visión al respecto?

El rol de las redes sociales y plataformas digitales es complejo. Si bien son un canal de distribución masivo, su modelo se basa en el uso de contenidos generados por los medios sin una retribución justa, un problema que se discute a nivel global. Por otro lado, estamos observando un cambio cultural muy relevante: la tendencia a informarse principalmente a través de redes sociales se está revirtiendo. La proliferación de la desinformación en esas plataformas ha generado en las audiencias una creciente necesidad de volver a confiar en fuentes profesionales, que trabajan la información con estándares periodísticos rigurosos. Esta revalorización del periodismo de calidad es una tendencia que, desde la pandemia, se ha consolidado y fortalecido.

¿Cuáles son sus prioridades y objetivos durante su gestión al frente de la ANP?

Siempre, la principal prioridad será la defensa de la libertad de prensa; luego, promover la sostenibilidad de la industria; y, en tercer lugar, ser un apoyo para la diversidad de medios, particularmente en el ámbito regional.

¿Cómo visualiza la relación entre prensa, ciudadanía y Estado en los próximos años?

Ante el fenómeno de la desinformación y, en general, de los desórdenes informativos, la prensa debe profundizar su rol de ser una guía, fomentando una ciudadanía mejor informada y crítica frente a quienes ostentan el poder. Confío en que, en los próximos años, se valore aún más este rol del periodismo como un actor clave para una democracia.

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