Evolución consistente enfocada en la conexión emocional 

Yogu Yogu ha adaptado su imagen, comunicación y portafolio durante más de cuatro décadas, manteniendo un vínculo emocional con generaciones mediante la innovación en sabores, vinculación con el deporte urbano y narrativas creativas, sin perder su esencia lúdica y auténtica.

La tradicional colación Yogu Yogu se lanzó en 1983 como un concepto pionero en el mercado chileno: “Su propuesta era hacer del yogurt larga vida una colación accesible, rica y fácil de disfrutar para todos: ‘Ahora sí que todo el mundo va a tomar yogurt, donde quiera que vayas, nunca más cucharas necesitarás’. Con tres sabores; piña, frutilla y damasco, se posicionó en las loncheras de los niños, destacando atributos como sabor, energía y conveniencia”, cuenta Marianne Fullerton, Brand Manager de Yogu Yogu.

En sus primeros años, explica, la comunicación se centró en lo práctico e innovador del formato, reforzando al mismo tiempo el carácter de alimento completo, pero siempre desde un tono lúdico e infantil. La marca comenzó a construir una personalidad que iba más allá del producto: Yogu Yogu no solo era una colación rica, sino también una fuente de actitud y confianza. Esa idea se mostró en campañas como la protagonizada por Kiko, ‘Con Yogu Yogu nadie me gana’.

“Además, los comerciales mostraban niños y adolescentes haciendo deporte que buscaban representar el beneficio emocional de la marca, el sentirse con energía para jugar, compartir con amigos y atreverse a enfrentar nuevos desafíos”, recuerda la ejecutiva.

Marianne Fullerton, Brand Manager de Yogu Yogu

A comienzos de los años 2000 nace el claim ‘Súper rico y punto’. Este cambio respondía a una transformación más amplia de la publicidad infantil de la época, dejando atrás la promesa de resultados extraordinarios al consumir productos, para ahora conectar desde la autenticidad, el humor y la diversión cotidiana. Dice Fullerton que “Yogu Yogu no necesitaba justificar su consumo con promesas funcionales, su diferencial estaba en ser rico, entretenido y único”.

Las últimas décadas, la marca ha seguido evolucionando junto a las generaciones, adaptando su portafolio a las nuevas demandas del consumidor y conectando mediante experiencias con él. La marca ha profundizado su vínculo con el skate y el deporte urbano, representando la libertad, expresión personal, comunidad y empoderamiento infantil.

“Más que hablar de competencia, Yogu Yogu celebra el atreverse, la creatividad y el movimiento como formas de vivir la infancia, reafirmando su rol como un compañero cercano que impulsa la confianza y la personalidad de niños y niñas. Esta capacidad de evolucionar sin perder su esencia es la que ha permitido que la marca siga construyendo un lazo emocional sólido con distintas generaciones, conectando tanto con quienes crecieron con Yogu Yogu como con quienes recién comienzan a descubrirlo hoy”, comenta.

¿Cómo ha cambiado y adaptado la marca su imagen y oferta a lo largo de los años?

A mediados de la década de 2000, deja atrás el claim “la energía te hace bien” y pasa al “rico y punto”, agrega personajes de frutas a su diseño e incluye el splash en su logo, sinónimo de diversión y espontaneidad. El 2010 tiene su última modificación: los personajes cambian, dándole protagonismo a los ojos de cada fruta.

Desde ese momento, hay una constante innovación, con el lanzamiento de nuevos sabores como sandía, limón, berries, citrus, tropical y frambuesa, además de la entrada a nuevas subcategorías como Yogu Yogu Yogurt Refrigerado en sus sabores tradicionales de mora y frutilla. Paralelamente, la marca se adapta a las nuevas regulaciones del mercado chileno, reformulando su portafolio hacia versiones bajas en azúcares.

¿Qué valores o atributos diferencian a la marca en el mercado desde su fundación y que han sido claves en su éxito y permanencia en el mercado?

Desde su creación, Yogu Yogu se concibió como un producto único, tanto por su propuesta funcional como por sus sabores ácidos, construyendo un perfil de sabor completamente distinto a las colaciones tradicionales. Hasta hoy, sigue siendo la única marca con un portafolio tan amplio y único en la categoría.

La marca busca ser diferente e invita también a los niños a atreverse a serlo. Promueve un crecimiento sano y feliz, donde tanto niños como adultos puedan reconectar con su lado más lúdico y disfrutar siendo niños. Yogu Yogu celebra lo rico como una experiencia compartida, acompañando momentos cotidianos que se transforman en recuerdos de infancia, reforzando así un vínculo emocional profundo que se mantiene generación tras generación.

Además, Yogu Yogu impulsa una actitud activa: invita a salir, a moverse, a explorar el deporte urbano y a encontrar en la entretención una forma de expresión personal. El mensaje no está en ganarle a otros, sino en superarse a uno mismo, fortalecer la confianza y empoderarse desde la creatividad, atreverse a ser diferente. La marca no promueve la competencia entre pares, sino la superación personal.

Estos valores no se han quedado solo en palabras. Se han materializado en iniciativas concretas como Yogu Yogu Pro Games y Yogu Yogu On Tour, campeonatos de deporte urbano que han recorrido distintos puntos de Chile conectando con niños, jóvenes y adultos en experiencias reales de comunidad. Asimismo, a través de alianzas como Bowlpark, institución dedicada a impulsar el skate como una herramienta de desarrollo personal, Yogu Yogu ha contribuido a generar espacios para fortalecer habilidades, empoderar a niños y fomentar la expresión individual. Todas estas acciones reafirman el compromiso de la marca con crear momentos para compartir, disfrutar de lo rico y acompañar a las personas en la construcción de recuerdos que permanecen en el tiempo.

¿Cuáles han sido las campañas o estrategias de marketing más exitosas para la marca?

Entre el 2010 y 2020, se organizaron eventos como Yogu Yogu Pro Games y Yogu on tour lograron movilizar niños, jóvenes y adultos de muchas ciudades de chile a participar de campeonatos de surf y skate, así como también la participación en Lollapalooza. Fueron iniciativas que, dado su éxito, se repitieron por varios años, generando conexión real de la marca con sus consumidores.

El 2024 Yogu Yogu Lovers nació desde el insight que es una marca de culto, dada su alta valoración dentro del público adulto. Decidimos crear merchandising de la marca: poleras, skates, calcetines, llaveros, mochilas, peluches de Yogu Yogu, etc, para regalar. El impacto fue inmediato. En las redes sociales tanto niños como adultos querían tener algo de Yogu Yogu, siendo el peluche el regalo más deseado.

En 2025, la marca siguió innovando más allá del sabor y lanzó dos nuevos productos bajo un concepto de superhéroes, llamados Yogu Man y Yogu Vil. La idea fue construir una mini saga, “La Dinastía del Sabor”, conectando con los niños al hacerlos parte de una narrativa donde los personajes protagonizaron una historia entretenida desarrollada en tres capítulos, manteniendo el enganche hasta el final. Nuevamente, la campaña demostró el éxito del enfoque creativo de Yogu Yogu, confirmando que las historias, la personificación y la conexión emocional siguen siendo claves.

¿Cómo han utilizado los medios digitales y las redes sociales para conectar con los consumidores?

Las redes sociales han sido clave para conectar con los consumidores, desde comunicar eventos para reunirnos con ellos hasta dar a conocer los cambios e innovaciones que ha tenido la marca y productos. Gracias a los medios digitales, podemos entender que es lo que esperan y quieren los consumidores.

En los últimos años entendimos que nuestro público —tanto niños como adultos— conecta con la humanización y personificación de las marcas. Creamos a los personajes animados, logrando conectar no solo con el producto como tal, sino que construyendo sobre la personalidad cool, motivada y creativa que es la marca.

A partir del boom de los corpóreos, un fenómeno que ha marcado fuertemente la cultura digital en Chile. Entendiendo que Yogu Yogu gozaba de una comunidad comprometida y fiel que conectó con los personajes animados, no dudamos que sería un éxito. Partimos con Yogu Mora, a quien llaman en redes sociales como el “Tío Yogu”. El 2025, se sumaron los corpóreos de todos los otros sabores. 

Nuestro enfoque siempre ha sido comunicarnos con un tono cercano y directo, utilizando un lenguaje de tú a tú, manteniendo el cariño que las diferentes generaciones tienen con la marca, y los corpóreos nos ha permitido construir una relación real con nuestra comunidad. La prueba de esto fue ver a niños disfrazados de Yogu Yogu para Halloween en redes sociales.

¿Qué desafíos han enfrentado y enfrentan en el mercado y cómo los han superado?

Las preocupaciones nutricionales y las nuevas regulaciones fue definitivamente una problemática. ¿Cómo podía Yogu Yogu seguir siendo una colación rica, pero al mismo tiempo saludable? Se lanza su nueva receta reducida en azúcar para cumplir con la normativa, pero reforzando que el producto seguiría siendo igual de rico. Sin embargo, los consumidores fieles al sabor original exigieron poder seguir accediendo a ellos, por lo que se lanza Yogu Yogu Mora “la receta original”.

La problemática actual es el escenario de baja natalidad, que se traduce en una disminución del consumo infantil de colaciones, en una categoría altamente saturada de marcas y sabores compitiendo por precio. En este contexto, hemos logrado enfrentar este desafío posicionando a Yogu Yogu como una marca transversal para niños y adultos, elegida por sobre la competencia por su perfil de sabor diferente y al fuerte vínculo emocional que construye con sus consumidores.

¿Qué acciones realiza la marca para generar lealtad y confianza en sus consumidores y construir una relación con ellos?

Para construir una relación con ellos y poder generar acciones que realmente tengan impacto, ha sido clave que la marca entienda en profundidad quién es su consumidor, dónde lo encuentra, cuál es su personalidad, cuáles son sus gustos y pasatiempos. Yogu Yogu invierte constantemente en investigación, estudios y actividades que le permiten conocerlos mejor y mantenerse conectada con ellos. A partir de este entendimiento, la marca ha logrado comunicarse de forma mucho más certera.

Además, Yogu Yogu busca ser congruente con lo que comunica y lo que son sus valores, con acciones concretas, como Bowlpark, interescolares, etc.

¿Qué rol juega la emocionalidad en el posicionamiento de la marca?

La emocionalidad es un eje fundamental del posicionamiento de Yogu Yogu. Gran parte del éxito de la marca radica en que ha logrado ir más allá de ser solo una colación láctea para transformarse en un símbolo de disfrute, recuerdos de infancia y momentos compartidos. Yogu Yogu conecta con experiencias que marcan la niñez: jugar con amigos, salir al aire libre, atreverse a probar cosas nuevas y disfrutar de lo rico. Esa conexión emocional ha construido un vínculo profundo y duradero con distintas generaciones, permitiendo que tanto quienes crecieron con la marca como los niños de hoy se identifiquen con ella.

Las campañas apelan directamente a la nostalgia, la creatividad y el humor, construyendo relatos entretenidos que invitan a sentirse parte de la marca. De esta forma, los consumidores eligen Yogu Yogu por su único sabor y por el amor que le tienen a la marca.

¿Cuáles son los planes futuros en innovación y expansión para la marca?

El foco seguirá siendo el de siempre: mantener a Yogu Yogu como una colación diferente, rica y llena de actitud, conectando tanto con niños como con adultos. Queremos seguir siendo una marca que sorprende, que se vive más allá del producto y que acompaña a las personas generando momentos y recuerdos entretenidos.

Yogu Yogu siempre está muy atento a lo que piden sus consumidores, y hoy las redes sociales se han vuelto un canal clave para escucharlos, entender qué les gusta y hacia dónde quieren que vaya la marca. Esa conexión directa es la que permite seguir innovando, creando nuevas ideas y experiencias.

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