Fenómenos demográficos, la inflación y la consolidación de canales online que visibilizan marcas emergentes y pequeñas tiendas marcan un escenario de consumo planificado y evaluación constante de precios, de acuerdo al análisis de NielsenIQ.

La industria de Consumo Masivo en Chile atraviesa actualmente desafíos de gran relevancia, impulsados por transformaciones estructurales y por los efectos persistentes del contexto económico reciente. Alejandro Moya, Customer Success de NielsenIQ Chile, entrega una visión detallada sobre cómo están cambiando los hábitos de compra, qué categorías muestran mayor resiliencia y cuáles son los principales desafíos para las marcas en este contexto.
Entre los factores estructurales, Moya destaca los cambios demográficos, como el envejecimiento de la población, la disminución en el número de hijos por mujer, la postergación de la maternidad y el incremento de los hogares unipersonales. “Estos elementos han redefinido la composición y las dinámicas de los hogares, impactando directamente en sus patrones de compra y prioridades de consumo”, aclara.
A ello se suma el prolongado efecto del ciclo inflacionario observado entre 2022 y 2023, que continúa afectando el poder adquisitivo de los consumidores. “Esta presión se evidencia con mayor intensidad en la Canasta de Alimentación, pero sus repercusiones se extienden a múltiples categorías, generando una reconfiguración integral de la forma en que los hogares planifican y ejecutan sus compras”.
En paralelo, el sector de bienes durables y tecnología ha experimentado una transformación significativa en sus canales de comercialización. El comercio online, y particularmente los marketplaces, ha mostrado un crecimiento sobresaliente durante el último año. Así, dice Moya, “este formato ha permitido la incorporación y consolidación de marcas emergentes y pequeñas tiendas, otorgándoles visibilidad, competitividad y acceso a audiencias más amplias. Como resultado, el ecosistema digital se ha convertido en un pilar estratégico para la expansión y diversificación de la oferta en estas categorías”.
Dado el escenario actual, los consumidores han adoptado estrategias cada vez más planificadas al momento de realizar sus compras. En este contexto, el uso de listas adquiere un rol fundamental: más de la mitad de los consumidores declara que este recurso resulta “muy importante” para organizar y controlar su gasto. Esta conducta refleja un mayor nivel de preparación y racionalización frente a un entorno económico desafiante.
Paralelamente, el consumidor chileno se encuentra en un estado de “ahorro permanente”, evaluando precios de manera constante, evitando compras no esenciales y mostrando una mayor disposición a probar marcas más económicas. La búsqueda de puntas de precio se ha convertido en un comportamiento transversal, presente tanto en distintas categorías de productos como en diversos niveles socioeconómicos. De este modo, la identificación y preferencia por aquellos canales que ofrecen mejores oportunidades de precio también se ha consolidado como una tendencia relevante.
Asimismo, se observa una creciente eficiencia en los hábitos de consumo dentro del hogar. Un ejemplo de ello es el aumento en la frecuencia con que las familias aprovechan las sobras de alimentos, una práctica orientada a maximizar el uso de los recursos disponibles y reducir el desperdicio.
El consumo ha experimentado una disminución generalizada en todas las subcanastas durante el último año, lo que plantea importantes desafíos para la recuperación del volumen en la mayoría de las categorías. Dentro de este contexto, la subcanasta de Bebidas No Alcohólicas destaca por presentar la menor contracción, convirtiéndose en aquella con el desempeño más resiliente.
En contraste, las subcanastas de Alimentos, Aseo del Hogar y Tissue han registrado las caídas más pronunciadas en volumen, reflejando presiones significativas sobre el comportamiento de compra de los hogares.
En el caso de Bienes Durables, todas las líneas de la industria registraron resultados positivos al cierre de 2025, impulsadas principalmente por el impacto de los eventos Cyber y el dinamismo generado por nuevos lanzamientos de productos.
En materia de hábitos de compra, se observan indicadores transversales a los distintos grupos socioeconómicos que evidencian impactos generalizados y que responden a factores de naturaleza estructural.
En la actualidad, el consumo se mantiene por debajo de los niveles registrados hace algunos años, con un impacto más marcado en el Canal Supermercados, donde se ha registrado una disminución más importante. En contraste, tanto el Canal Tradicional como el Canal Ferias muestran un mayor consumo promedio por hogar. Este comportamiento se explica por la reducción del tamaño de los carritos de compra en el Canal Supermercados, mientras que en el Canal Tradicional y las Ferias dicho indicador exhibe leves incrementos o se mantiene en niveles similares a los observados en 2021.
De manera transversal —tanto en canales como en grupos socioeconómicos— destaca una oportunidad relevante: el incremento en la frecuencia de compra. Hoy los consumidores visitan los puntos de venta con mayor regularidad, lo que amplifica las oportunidades para que fabricantes y retailers capten su atención mediante propuestas de valor y productos capaces de conectar con sus necesidades y motivaciones de compra.
Tal como se ha señalado previamente, uno de los factores que continúa ejerciendo un impacto relevante en las decisiones de compra y en los patrones de consumo es el efecto persistente de los niveles de inflación registrados durante 2022, particularmente en la Canasta de Alimentación. Este fenómeno derivó en una pérdida significativa de poder adquisitivo para los hogares, tanto en dicha canasta como en el Consumo Masivo en general, generando ajustes visibles en los comportamientos de compra. Entre ellos destacan la búsqueda de niveles de precio más acordes con la nueva realidad económica y una planificación más rigurosa al momento de realizar las compras.
A nivel de marca, los desafíos están centrados principalmente en recuperar la conexión con los consumidores y en restablecer la relevancia de las marcas dentro de sus decisiones de compra. En el último tiempo, se han observado tres fenómenos que revelan con claridad este escenario.
En primer lugar, los consumidores están asignando evaluaciones más bajas a las marcas en general, independientemente de la industria. En segundo término, las marcas han ido perdiendo peso en el momento de la compra, especialmente entre los segmentos más jóvenes, quienes muestran una menor fidelidad y un proceso de compra más pragmático. Finalmente, la brecha en el “puntaje de marca” —medido a través del Índice de Capital de Marca— entre las marcas líderes y el resto de las marcas ha venido reduciéndose de manera sostenida, evidenciando una menor diferenciación competitiva.
Este conjunto de tendencias refleja un escenario donde la capacidad de las marcas para destacarse se ha debilitado en múltiples categorías e industrias. Entre los atributos donde la diferenciación se ha erosionado con mayor fuerza se encuentran la innovación, la percepción de precio justo, la efectividad publicitaria y la preocupación auténtica por los clientes.
En la industria de bienes durables, el desafío frente a los distintos contextos y eventuales cambios que puedan afectar el consumo chileno consiste en comprender con claridad las fechas y momentos clave que impulsan la demanda. A lo largo del año existen múltiples motores de consumo —como los eventos Cyber, el período de Back to School, el Día del Niño, las ferias del hogar, los lanzamientos de productos y la temporada navideña— que concentran una proporción relevante del movimiento comercial. Entender el comportamiento de estos hitos es fundamental para una adecuada planificación.
En este contexto, una gestión eficiente del inventario se vuelve crítica para asegurar disponibilidad y maximizar las oportunidades comerciales. A ello se suma la importancia de contar con una sólida visibilidad en los distintos canales, tanto online como en tiendas físicas. En estas últimas, la presencia de promotores puede constituir un elemento diferenciador que contribuye a fortalecer la experiencia del consumidor y potenciar el desempeño en el punto de venta.
En la industria de Consumo Masivo, diversas marcas están avanzando hacia estrategias de precios de largo plazo y políticas promocionales alineadas con los niveles o “puntas de precio” que los consumidores buscan o están dispuestos a pagar. En este contexto, la eficiencia en Revenue Management adquiere un rol central, especialmente en la capacidad de equilibrar de manera óptima la ecuación entre desembolso, volumen, calidad y eficiencia.
Tal como se mencionó previamente, las marcas que logran reconectarse con sus consumidores —a través de propuestas de valor claras, políticas de precio adecuadas y una ejecución sobresaliente en los distintos puntos de contacto— son las que están mejor posicionadas para obtener un desempeño superior en los diversos canales y segmentos de clientes.
En el mundo de bienes durables, algunas de las marcas que han logrado adaptarse con mayor rapidez a la transformación del mercado han implementado estrategias orientadas a fortalecer su competitividad y ampliar su alcance. Entre ellas destaca el lanzamiento de productos con nuevas tecnologías a precios competitivos, permitiendo acelerar su penetración y mejorar su desempeño en un entorno altamente dinámico. Otras compañías han optado por potenciar sus ventas a través del canal de mayor crecimiento —los marketplaces—, capitalizando su creciente relevancia en el comportamiento de compra de los consumidores. Asimismo, diversas marcas están segmentando su portafolio por niveles de precio, con el objetivo de abarcar distintos perfiles de consumidores y responder de manera más precisa a sus necesidades y capacidades de gasto.
En el segmento de productos durables y de tecnología, el canal online continúa consolidándose como un pilar estratégico. Su relevancia se explica, en gran medida, por el impacto de los eventos Cyber, los cuales concentran una proporción significativa del consumo anual en estas categorías. A ello se suma el crecimiento acelerado de los marketplaces, que se han posicionado como el canal de mayor dinamismo, impulsando tanto la competitividad como la amplitud de la oferta disponible para los consumidores.
Sin duda, uno de los principales focos para la industria de Consumo Masivo será recuperar el consumo de manera rentable. Para ello, diversas iniciativas se perfilan como prioritarias tanto desde la perspectiva de los canales como de los fabricantes. Entre ellas, destacan el desarrollo de innovaciones funcionales y simples que respondan a la expectativa de “valor inteligente” que hoy demandan los consumidores, junto con estrategias de precios de largo plazo y dinámicas promocionales alineadas con la realidad y las necesidades actuales de compra. Asimismo, será fundamental contar con un surtido optimizado —tanto en el Canal Moderno como en el Tradicional— y por último, asegurar una ejecución en el punto de venta que se ajuste a lo que el consumidor busca en términos de variedad, niveles de precio y disponibilidad de productos.