El gerente del CENIA, Rodrigo Durán, estima que este año lo protagonizarán aplicaciones capaces de razonar y ejecutar tareas complejas con mayor autonomía. En relación con el marketing, destaca el crecimiento de la IA generativa como motor de búsqueda, y destaca a Chile como pionero dentro de Latinoamérica.

En los últimos años, Chile ha sido catalogado como país pionero en inteligencia artificial dentro de Latinoamérica, gracias a su infraestructura digital, capacidades de investigación y talento especializado, pero aún enfrenta una brecha importante en la adopción de estas tecnologías por parte de las PYMEs y sectores productivos tradicionales, más allá de los servicios financieros y de TIC. En este contexto, el CENIA (Centro Nacional de Inteligencia Artificial) se posiciona como articulador entre academia, Estado y empresa, impulsando una visión de “IA soberana” que reduzca la dependencia de modelos extranjeros y promueva soluciones alineadas con la realidad cultural y económica local.
Rodrigo Durán, gerente del CENIA, sitúa a la IA en un momento de inflexión, marcado por la consolidación de agentes capaces de razonar y ejecutar tareas complejas, la caída de los costos de cómputo y una aceleración en el desarrollo de aplicaciones de alto impacto en salud, biotecnología y productividad empresarial. Frente a ello, el CENIA enfatiza que el desafío para Chile ya no es solo investigar o experimentar, sino escalar la adopción: pasar de pilotos aislados a integrar la IA en procesos centrales, con foco en retorno de inversión, capacitación continua y colaboración público‑privada.
Para 2026, la tendencia dominante será la consolidación de los agentes de IA capaces de razonar y ejecutar tareas complejas con mayor autonomía, superando los modelos de chat pasivos. Se espera una reducción drástica en los costos de inferencia y una mejora en la memoria de los modelos, permitiendo flujos de trabajo continuos. Además, veremos una batalla geopolítica por la «IA soberana», donde las naciones buscarán reducir vulnerabilidades en su infraestructura tecnológica frente a potencias como Estados Unidos y China.
CENIA identifica a Chile como un país «Pionero» en la región, pero con una brecha crítica en la adopción por parte de las PYMEs. La visión es que, si bien lideramos en infraestructura y talento relativo, el desafío para el próximo año es transferir esa capacidad desde los servicios financieros y TIC hacia sectores productivos tradicionales y empresas de menor tamaño. Se proyecta un esfuerzo por descentralizar el desarrollo tecnológico, moviéndolo más allá de Santiago y la academia.
El desafío tecnológico central es la infraestructura de cómputo y datos: América Latina carece de una industria robusta de centros de datos «verdes». Éticamente, la prioridad se desplaza del debate abstracto a la mitigación de riesgos concretos como la desinformación electoral y el sesgo en modelos cerrados. Además, existe una tensión crítica entre la dependencia de modelos fundacionales extranjeros (principalmente de Estados Unidos y China) y la necesidad de desarrollar modelos soberanos como LatamGPT para garantizar la representatividad cultural y la soberanía de datos.
Las aplicaciones de mayor impacto están en salud y biotecnología, donde la IA ya no solo diagnostica, sino que diseña tratamientos personalizados considerando determinantes sociales y acelera el descubrimiento científico (por ejemplo, AlphaFold). En el ámbito corporativo, la codificación asistida y los agentes de productividad que automatizan flujos de trabajo completos son los vectores de retorno de inversión más inmediatos.
La IA está transformando la automatización al pasar de tareas repetitivas a procesos cognitivos complejos, permitiendo que sectores como el público aceleren hasta un 31% de sus tareas. En personalización, la disrupción es total: los usuarios están reemplazando los motores de búsqueda tradicionales por IA generativa para obtener respuestas directas y soluciones a medida, obligando a las empresas a rediseñar cómo interactúan con sus clientes.
En Chile, los sectores de Servicios Financieros, Información y Comunicaciones (TIC) lideran la transformación debido a su alta digitalización previa. Globalmente, la ciencia y la medicina están viviendo una revolución, con la IA integrada en dispositivos médicos aprobados por la FDA y acelerando la investigación. Sin embargo, la brecha es preocupante en sectores como la manufactura y construcción, que muestran niveles de adopción significativamente menores.
El marketing enfrenta un cambio de paradigma: la IA generativa se ha convertido en la primera parada para consultas complejas, desplazando a la búsqueda tradicional (Google). Esto obliga a las marcas a optimizar para «motores de respuesta» y no solo SEO. Además, la capacidad de generar contenido multimodal a escala permite una hiper-personalización masiva, aunque las empresas deben cuidar la veracidad ante la saturación de contenido sintético.
Se anticipa una crisis de confianza en la información digital, exacerbada por deepfakes y desinformación, lo que ya está erosionando la fe pública en las empresas de IA. Laboralmente, no veremos un desempleo masivo inmediato, sino una reconfiguración de roles donde la habilidad crítica será la gestión de herramientas de IA. La IA se integrará invisiblemente en servicios básicos como el transporte autónomo (ej. Waymo), normalizando su uso diario.
CENIA promueve un enfoque pragmático: evitar que los debates regulatorios excesivos frenen el desarrollo tecnológico, un problema común en la región. La estrategia se centra en la «Gobernanza» como pilar, fomentando regulaciones que den certeza jurídica sin ahogar la innovación. Se impulsa la creación de modelos abiertos y transparentes (como LatamGPT) para contrarrestar la opacidad de los modelos cerrados y garantizar la privacidad y soberanía de los datos locales.
La estrategia de CENIA es posicionar a Chile y Latinoamérica no solo como consumidores, sino como productores de tecnología. Esto se materializa en iniciativas como el Índice Latinoamericano de IA (ILIA) para medir y diagnosticar con datos reales, y el desarrollo de LatamGPT, buscando soberanía cognitiva. La visión es articular un ecosistema donde la academia, el estado y la empresa privada colaboren para crear una infraestructura de IA que sea culturalmente relevante y económicamente viable.
CENIA actúa como articulador central, colaborando con empresas como Entel para diagnosticar la adopción industrial y con gremios como SOFOFA para entender el impacto laboral. El liderazgo empresarial debe abandonar el miedo y asumir un rol proactivo: no basta con comprar tecnología, deben rediseñar sus modelos de negocio y cultura organizacional para integrar la IA, liderando con el ejemplo en la inversión de capital humano y ético.