El crecimiento del canal digital y la integración de experiencias están redefiniendo cómo compiten las marcas por la preferencia del consumidor.

Fuente: Magnific
En los últimos años, el mercado chileno dejó de comportarse como lo hacía antes. La presión económica, los cambios estructurales en el consumo y la aceleración tecnológica no aparecieron como fenómenos aislados, sino como parte de una transformación más profunda que ya no parece transitoria. Hoy las empresas buscan cómo liderar y crecer en un entorno donde el cambio se volvió permanente.
Entender el rol que juega cada canal es clave. No todos crecen al mismo ritmo ni impulsan el negocio de la misma forma, y leer correctamente esas dinámicas resulta fundamental para tomar decisiones. Al observar la evolución de los canales en Chile, una señal se repite: el ecommerce se consolida como uno de los principales motores de crecimiento, tanto a nivel local como en Latinoamérica.
La omnicanalidad es hoy una realidad instalada. El consumidor chileno no elige entre canales; elige experiencias. Puede descubrir un producto en tienda física, comparar precios desde el celular, comprar en marketplace y decidir retiro o despacho. Las fronteras entre lo físico y lo digital se diluyen, obligando a repensar estrategias que antes se gestionaban por separado.
Al analizar el desempeño del ecommerce, el canal online continúa creciendo a doble dígito y ganando relevancia, aunque con dinámicas distintas entre categorías. A comienzos de este año se registró una contracción puntual en bienes durables, asociada a la menor presencia de compradores argentinos que durante 2024 impulsaron el consumo en Chile. Con ese incentivo moderado, el ajuste era esperable. No se trata de una menor demanda estructural, sino de una normalización del contexto.
Más allá de esta corrección, hay un driver que gana peso: el marketplace de durables. Este modelo, basado en vendedores terceros (3P), se consolida como uno de los motores más dinámicos del ecosistema digital, con un crecimiento cercano al 32% en el primer trimestre de 2026. Es una señal de cómo cambia el acceso al mercado: más oferta, mayor variedad y una competencia más intensa por la elección del consumidor.
Este desarrollo abre oportunidades para grandes marcas, pymes y emprendedores, que hoy pueden escalar su presencia y llegar a nuevas audiencias. El desafío ya no es “estar en el online”, sino entender cómo competir y diferenciarse.
Al mismo tiempo, el ecommerce transforma su rol dentro del canasto. El consumidor ya no lo utiliza solo para promociones, sino también como misión de abastecimiento, incorporando categorías como alimentos, bebidas y cuidado del hogar. Esto exige mayor foco en disponibilidad, logística, experiencia y confianza.
La tecnología cumple un rol central. La IA y las herramientas digitales están redefiniendo la toma de decisión del consumidor. Recomendaciones personalizadas, comparadores y experiencias integradas elevan el estándar del retail. No gana quien ofrece más opciones, sino quien entiende mejor cómo acompañar al consumidor.
Desde NIQ observamos que el diferencial ya no está solo en crecer, sino en crecer bien. Entender el crecimiento por canales no es solo mirar cifras, sino interpretar cómo cambian las personas. En un entorno donde el ecommerce y la omnicanalidad ya son parte del día a día, adaptarse ya no es suficiente, el verdadero desafío hoy, es ser elegido.

Por Andreina Gómez Luque
Customer Success Retail Vertical Manager en NielsenIQ