Goku fue buscado 888.000 veces en Chile durante el último año. No es un error tipográfico. Son 888.000 búsquedas de un personaje clásico de anime que lleva décadas en pantalla y que, lejos de desvanecerse, sigue siendo más popular que Superman, que Pikachu y que casi cualquier superhéroe de Marvel o DC que se nos ocurra.
Y si eso no alcanza para sorprender, sumemosle que Dragon Ball como franquicia acumuló más de un millón de búsquedas anuales en el país. Un millón. En Chile.
En MIND The Marketing Intelligence Company analizamos el comportamiento de búsqueda en Chile usando datos de Semrush, y lo que encontramos fue consistente en todos los segmentos. «Juegos de rol» superó las 325.000 búsquedas anuales, «Funko Pop» llegó a casi 400.000, y Minecraft rozó los dos millones, consolidándose como la franquicia más buscada del ecosistema geek en el país.

El retail lo entendió hace rato. Hasta podemos hacer el ejercicio práctico, cuando en una tarde de vitrineo nos encontramos con diversas tiendas como abc, Fashions Park, Holly Concept o marcas como Coca-Cola, Fanta, TOP, Puma, Vans o Converse ofreciendo líneas y colaboraciones enteras con Naruto, One Piece y Dragon Ball en sus vitrinas.
Entonces, ¿el mercado chileno lo vio? Sí, pero a medias.
Con el retail tenemos claro que este reaccionó a la demanda y puso la mercancía donde tenía que estar. Pero hay una diferencia enorme entre vender una polera de Goku y hablarle de verdad a la persona que la compra. Y ahí es donde nos quedamos al debe en el marketing.
Grandes eventos que se llevan a cabo todos los años, como la famosa Festigame, tienen a grandes marcas como patrocinadores históricos. Son marcas reconocidas, con presupuesto. Varias de ellas están presentes en el lugar correcto, pero poner un logo en un evento no es lo mismo que comunicar.
Poner el logo en el evento es lo mínimo. Lo que no existe en Chile es una campaña que haya construido algo desde adentro de la cultura, con el lenguaje, las referencias y el respeto que esa audiencia merece.

El contraste más claro está afuera. En 2024, McDonald’s lanzó WcDonald’s, una campaña global que tomó el nombre ficticio que el anime usó durante décadas para referirse a la cadena y lo convirtió en realidad. Hizo paquetes y cajas con ilustraciones de manga, episodios de anime producidos por Studio Pierrot, el estudio detrás de Naruto y Bleach, y una salsa de edición limitada inspirada en la cocina asiática.
Fue una declaración estratégica de que la marca entendía de dónde venía ese amor y quería estar a la altura de él. Se lanzó en más de 30 países, pero Chile no estuvo en la lista.
Esa es la brecha. No es que las marcas chilenas ignoren al público geek, es que lo saludan desde lejos sin atreverse a entrar de verdad. Aparecen en los eventos, venden el producto, ponen el logo, y se van. No hay estrategia, no hay narrativa, no hay conexión real con una comunidad que, según los datos, lleva años siendo una de las más activas y consistentes del país.
La audiencia otaku y friki en Chile no necesita que nadie la descubra. Ya está ahí, ya busca, ya consume, ya tiene identidad. Lo que todavía no tiene es una marca local que se haya tomado el trabajo de hablarle en serio.
Esa silla está vacía. Y eso, para quien quiera verlo, es una oportunidad enorme.
Por: Camila Calderón Consultora SEO | MIND The Marketing Intelligence Company