Data driven y growth marketing: del dato, al plato

Durante años lideré equipos de marketing en grandes empresas, aprendiendo a combinar los datos con la estrategia. Hoy, desde la cocina de mi propio restaurante, confirmo que los principios del Data Driven Marketing y el Growth Marketing no son recetas exclusivas de las grandes marcas, sino ingredientes esenciales para cualquier negocio que quiera crecer con una mirada de largo plazo.

Profesional del marketing, comunicación y comercial.
Past director de ANDA

Del marketing intuitivo al marketing basado en datos

El Data Driven Marketing es, en simple, cocinar con receta y con gusto, no solo con intuición. Se trata de usar los datos como ingredientes que permitan hacer preparaciones más sabrosas, de las cuáles podamos medir su rentabilidad y que sean sostenibles en el tiempo.

Ser Data Driven no es acumular información, es saber qué ingredientes usar y cuándo.

Un ejemplo claro es Starbucks, que ha hecho del análisis de datos su mejor barista. A través de su programa de fidelización Starbucks Rewards y su aplicación móvil, recopila información sobre los hábitos de consumo de millones de clientes: qué beben, a qué hora, en qué lugar. Con esos datos, personaliza promociones, ajusta inventarios y hasta define nuevas ubicaciones para sus tiendas. No se trata solo de tecnología, sino de disponer de los datos, escuchar al cliente a través de ellos y transformar esa escucha en acción.

En mis años como Director de Marketing, trabajé con modelos complejos, tableros de control y métricas de todo tipo. Hoy en mi restaurante aplico esa misma lógica con herramientas mucho más simples: el registro de reservas, ticket promedio por cliente, afluencia semanal, reseñas de clientes en Google, encuestas, platos con mayor o menor salida, etc.

Descubrí, por ejemplo, que abrir media hora más temprano de lunes a viernes aumentaría las ventas, ya que no estábamos recibiendo mamás que volvían de dejar a sus niños en el colegio, lo que nos estaba generando un rebote importante de clientes y su consecuente frustración. Bastó ajustar los horarios, reforzar la comunicación y lanzar promociones en esos momentos para incrementar las ventas en un 6% (un aumento de un 3% en las horas de operación aumentó un 6% las ventas). No fue un golpe de suerte: fue leer la receta que los datos nos mostraban.

Growth Marketing: la mentalidad del aprendizaje constante

El Growth Marketing es como un chef inquieto: prueba, ajusta, degusta y vuelve a probar. No se trata solo de hacer más, sino de hacerlo mejor, aprendiendo de cada intento.

El Growth Marketing no depende del presupuesto, sino del apetito por experimentar.

Un gran ejemplo de esta mentalidad es Domino’s Pizza, que hace varios años enfrentó fuertes críticas por la calidad de sus productos. En lugar de esconder el problema, lanzaron la campaña “Pizza Turnaround”, donde mostraron abiertamente los comentarios negativos de sus clientes, reformularon su receta y compartieron los resultados en tiempo real. Esa decisión —basada en datos, escucha activa y experimentación— transformó una crisis en una oportunidad de crecimiento, demostrando que el aprendizaje constante es la levadura que hace crecer cualquier negocio.

En el mundo corporativo lo aplicábamos con símiles a las metodologías ágiles y por ejemplo, con algunas herramientas que permitían testear las piezas publicitarias previo a su exhibición. Hoy, en mi restaurante, hago lo mismo a escala humana: pruebo nuevos formatos de contenido, modifico textos o imágenes, cambio la segmentación de anuncios y observo la reacción de los comensales digitales. Algunas pruebas no funcionan, otras duplican las reservas. Pero todas dejan aprendizaje. Esa es la verdadera sazón del crecimiento: probar, medir y volver a probar.

Principios universales, no presupuestos infinitos

Data Driven y Growth Marketing comparten una verdad que también vale para la cocina: no es cuestión de ingredientes caros, sino de técnica y criterio.

Trabajando en grandes empresas vi presupuestos millonarios desperdiciarse por no probar nuevas recetas o simplemente por no querer abrir espacio a escucharlas. En cambio, hoy, con una simple planilla y un registro ordenado, puedo optimizar mi inversión publicitaria y ver cómo cada peso rinde más, como un buen plato que se disfruta hasta el último bocado.

No hace falta un gran equipo. Este debiese crecer de acuerdo con el volumen y la profundidad del negocio, pero siempre debiese primar una mirada a los datos con hambre de mejorar y un paladar curioso, ya que perdiendo ese foco siempre estaremos tentados a contratar más personas para resolver un problema cuya solución muchas veces está ante nuestros ojos, faltando solo observar con mayor curiosidad.

Hace falta mirar los datos con hambre de mejorar y un paladar curioso.

De los datos a la acción

Ser Data Driven no es llenar la despensa de información, sino cocinar con lo que realmente aporta sabor al negocio.

  • Si una publicación con fotos del equipo genera más interacción, intégrala en tu menú de comunicación. Es una gran oportunidad para hacer endomarketing y fortalecer la conexión interna y externa.
  • Si las interacciones suben cuando envías recordatorios a cierta hora, ajusta tus horarios de comunicación.
  • Si un plato o producto tiene más recompra, dale protagonismo: ponlo en la carta principal de tu contenido.

Cada dato es un ingrediente. El arte está en saber cómo combinarlo.

Romper el mito: el marketing inteligente también se cocina en casa

En Chile aún persiste la idea de que el Data Driven Marketing y el Growth Marketing son platos de alta cocina, reservados solo para grandes corporaciones o startups tecnológicas. Pero no es así.

Cualquier emprendedor puede preparar su propia versión casera de estas metodologías siguiendo unos pasos simples:

  1. Definir indicadores claros (KPIs) que midan lo importante.
  2. Analizar resultados y detectar patrones de comportamiento.
  3. Experimentar con pequeños cambios medibles.
  4. Aprender rápido y ajustar la receta.

El tamaño del negocio no define la calidad del resultado. Lo que cambia es la porción y el ritmo del servicio. Ya sea que se trate de un gigante como Google o un minimarket de barrio, en ambos casos se puede realizar un marketing inteligente, siempre con mucho de intuición, pero también siempre con mucho análisis y observación.

Un ejemplo muy simple es el de la panadería Pan del Rey, ubicada en Coquimbo (no tengo relación con ellos, pero me encontré con su caso navegando en internet). Esta panadería familiar, con más de 30 años de tradición, implementó un software de gestión para automatizar procesos y mejorar la eficiencia operativa. Gracias a esta digitalización, lograron optimizar su producción y atención al cliente, demostrando que incluso negocios tradicionales pueden beneficiarse de la tecnología para crecer y adaptarse a los tiempos actuales. Creó contenido visual atractivo, dió visibilidad a su comunidad; su crecimiento orgánico fue fuerte antes de depender de publicidad pagada. Eso demuestra que lo esencial es comprender al cliente y generar conexión, no el tamaño del presupuesto.

El tamaño del negocio no define la capacidad de innovar y crecer. Lo que importa es la mentalidad y la disposición para aprender y adaptarse.

Conclusión: una mentalidad que alimenta el crecimiento

Hoy, lejos del mundo corporativo, sigo aplicando los mismos principios que aprendí como gerente de marketing, pero con el “mandil” puesto (palabra que tuve que incorporar a mi vocabulario). He confirmado que el Data Driven Marketing y el Growth Marketing no son técnicas reservadas para expertos, sino formas de pensar que nutren cualquier negocio.

El marketing inteligente no es patrimonio de las grandes empresas. Es una receta que cualquiera puede aprender a cocinar, partiendo de la premisa que no todo es publicidad, luces y fama, sino también mucho de observación, recopilación de datos, análisis y acciones eficientes.

Un ejemplo sencillo de lo anterior sucedió en mi último lugar de trabajo. Ganamos un Effie en la categoría Data Driven Marketing, aun cuando nuestra agencia creativa consideró que el caso no tenía atractivo publicitario. Decidimos igualmente presentarnos sin agencia ya que, de manera muy simple, se daba cuenta de un significativo aumento en las matrículas a consecuencia de pequeñas acciones de promoción, prácticamente sin inversión publicitaria, las que nacieron de la observación del comportamiento de audiencias claves y la data que esto nos entregó. Ganó la observación y el análisis.

La IH (inteligencia humana) con su mentalidad curiosa, analítica y flexible sigue siendo el ingrediente secreto que mantiene vivo el espíritu del crecimiento, ya sea en una multinacional o incluso desde una cocina, un garaje o un minimarket, poniendo a las personas en el centro por sobre la tecnología, esas personas que como ya he mencionado usan la observación, el análisis y el aprendizaje como herramientas de marketing para un crecimiento sostenido. Y, como todo buen plato, el éxito se sirve mejor cuando se prepara con pasión, método y ganas de seguir aprendiendo.

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