
¿Qué capacidades necesitarán las empresas chilenas en los próximos años y cómo preparar desde hoy a las personas para desarrollarlas? La pregunta adquiere especial relevancia en un mercado laboral donde la transformación tecnológica está modificando tanto los perfiles requeridos como las habilidades que buscan las organizaciones.
Los datos ya muestran parte de este cambio. El Sistema de Análisis de Bolsas de Empleo (SABE) de SENCE analizó más de 920 mil ofertas laborales durante 2025 e identificó una creciente demanda por habilidades digitales, perfiles técnicos y competencias vinculadas a nuevas tecnologías. Al mismo tiempo, las empresas continúan valorando capacidades transversales como la adaptabilidad, el trabajo en equipo y la resolución de problemas.
En este escenario se desarrolló Conversa 4: “Una misma carrera: cómo la academia, la empresa y la política pública forman juntas el talento del futuro”, encuentro realizado el 26 de agosto en el Edificio Génesis de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.
La actividad reunió a Rodrigo Valdivia, director nacional (s) del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE); Pedro Leiva, director del Observatorio de Gestión de Personas FEN UCHILE; y Tomás Gumucio, gerente de Recursos Humanos de Lucchetti Tres Montes, quienes abordaron el desafío desde tres ámbitos estrechamente relacionados: política pública, formación académica y gestión de personas.
Desde la perspectiva de las políticas públicas, Rodrigo Valdivia se refirió a dos de las iniciativas que actualmente impulsa SENCE: la reforma a la normativa que regula el beneficio tributario asociado a la capacitación y las acciones orientadas a fortalecer el empleo.
El desafío no pasa únicamente por aumentar las oportunidades de capacitación, sino también por lograr que estas respondan a las competencias que efectivamente requiere el mercado laboral para lograr incrementar la empleabilidad. La actualización tecnológica y una mayor articulación entre los distintos actores aparecen precisamente entre las brechas identificadas por SENCE para avanzar hacia una formación más conectada con las necesidades productivas.
La inteligencia artificial es un ejemplo concreto de esta transformación. Durante 2026, SENCE ha impulsado programas específicos de formación en IA y competencias digitales orientados a distintos perfiles profesionales, desde recursos humanos y marketing hasta tecnologías de información y liderazgo de proyectos.
El cambio también plantea desafíos dentro de las propias organizaciones. Tomás Gumucio abordó una realidad frecuente en empresas consolidadas: cómo atraer y retener talento cuando las oportunidades de ascenso son necesariamente limitadas.
En ese contexto, el desarrollo profesional requiere ampliar su significado. El aprendizaje en terreno, la participación en proyectos desafiantes y la posibilidad de adquirir nuevas capacidades pueden transformarse en oportunidades de crecimiento incluso cuando no existe inmediatamente un nuevo cargo al cual avanzar.
La discusión desplaza así la conversación desde una lógica exclusivamente jerárquica hacia otra pregunta: ¿qué experiencias de aprendizaje está ofreciendo una empresa a las personas que quiere retener?
Desde la academia, Pedro Leiva, director del Observatorio de Gestión de Personas FEN UCHILE, abordó los esfuerzos que realizan las universidades para mantener una formación pertinente frente a necesidades empresariales que evolucionan cada vez más rápido.
Esto supone actualizar la formación en distintos niveles –desde pregrado y posgrado hasta diplomados y programas de extensión–, pero también fortalecer la relación entre universidad y empresa para detectar nuevas necesidades de conocimiento y capacidades.
En esa línea, Leiva destacó el trabajo desarrollado por el área de Soluciones Corporativas de Unegocios FEN en formación corporativa, mediante programas construidos junto a las organizaciones a partir de sus desafíos específicos. La lógica cambia: no se trata solamente de ofrecer un catálogo de cursos, sino de identificar qué capacidades necesita desarrollar una organización y diseñar una respuesta formativa pertinente.
Las tres perspectivas planteadas durante el encuentro convergen en un mismo punto: el desafío del talento no puede ser abordado únicamente por las empresas, las universidades o el Estado de manera aislada.
La propia actividad fue planteada como una conversación sobre cómo estos tres actores pueden contribuir conjuntamente a formar y retener el talento que las empresas necesitarán durante los próximos 5 a 10 años.
En un mercado laboral donde cambian las tecnologías, los perfiles y las habilidades demandadas, la formación deja de concentrarse en una etapa previa al ingreso al trabajo. Aprender, actualizar conocimientos y desarrollar nuevas capacidades pasa a formar parte de toda la trayectoria profesional.
Y eso plantea una pregunta tanto para las personas como para las organizaciones: ¿estamos formando hoy las capacidades que necesitaremos mañana?

Pedro Leiva, director del Observatorio de Gestión de Personas FEN UCHILE