A seis años del inicio de la pandemia, las salidas a comer todavía no recuperan su frecuencia anterior para una parte significativa de los consumidores. El 53% declara que sale menos que antes de la emergencia sanitaria, 30% mantiene una frecuencia similar y 17% señala que sale más.
La menor frecuencia coincide con una percepción extendida de aumento de precios: 95% considera que salir a comer es más caro que hace un año. Entre quienes observan este incremento, 58% lo califica como “mucho más caro”, 36% como “algo más caro” y 6% como “un poco más caro”.
El estudio fue realizado por Cadem el 24 de agosto de 2026 mediante una encuesta web autoadministrada a 700 mayores de 18 años de todos los niveles socioeconómicos y regiones de Chile. La muestra fue ponderada por zona, género, GSE y edad. El informe declara un margen de error de ±3,4 puntos porcentuales, con 95% de confianza.


El 35% señala que gasta entre $10.001 y $20.000 por persona al salir a comer, el tramo con más respuestas. Otro 28% desembolsa entre $20.001 y $40.000. En conjunto, 63% se concentra entre $10.001 y $40.000.
Por debajo de esos montos, 22% gasta entre $5.000 y $10.000 y 4% menos de $5.000. En los rangos superiores, 7% declara entre $40.001 y $60.000 y 2% supera los $60.000.
La distribución entrega referencias para estructurar menús, promociones y alternativas para compartir, de acuerdo con los distintos umbrales de desembolso registrados en el estudio.


Aunque la sensibilidad al precio atraviesa los resultados, el principal criterio para elegir un lugar es que la comida sea rica, mencionado por 57% entre sus tres factores más importantes. El precio aparece en segundo lugar, con 43%.
Después se ubican la rapidez del servicio (26%), la ubicación o cercanía (24%) y no tener que hacer fila o esperar (23%). El ambiente, la disponibilidad de estacionamiento y contar con una carta amplia alcanzan 18% cada uno. Los descuentos son relevantes para 15%, la recomendación de otra persona para 12% y la existencia de un menú del día para 11%. Las reseñas especializadas obtienen 8% y estar de moda, 2%.
La propuesta de valor combina así producto, costo y conveniencia. La comunicación puede hacer visible esa combinación, mientras la operación debe sostenerla en aspectos como espera, accesibilidad y variedad.
Los restoranes son el formato más frecuentado, con 49%, prácticamente al mismo nivel que los locales de comida rápida, con 48%. Las picadas o locales de barrio alcanzan 37% y las cafeterías, 31%. Más atrás se ubican bares (12%), food trucks (10%) y tiendas de conveniencia o estaciones de servicio (9%).
Junto con esta diversidad aparece una conducta marcada por la repetición: 71% suele ir a los mismos lugares y 29% prefiere probar alternativas nuevas. La capacidad de transformar una primera visita en hábito adquiere así relevancia junto con la captación de clientes.
Las ocasiones muestran un componente cotidiano. El 31% sale sin una fecha especial, simplemente porque tiene ganas de comer afuera. El 18% menciona los fines de semana en familia y 15% las juntas de amigos. Las citas, cumpleaños y otras celebraciones registran 7% cada una.
En cuanto a compañía, 40% sale principalmente con su familia y 32% con su pareja. Los amigos representan 13% y quienes comen solos, 9%. Esta combinación permite segmentar propuestas según contexto de consumo, sin concentrar toda la comunicación en celebraciones.

El 72% prefiere leer una carta física, frente a 21% que elige una carta digital o mediante código QR. Otro 7% opta por escuchar las alternativas del personal. El QR puede facilitar actualizaciones, información adicional o pagos, mientras el menú impreso continúa formando parte de la experiencia preferida por la mayoría.
Respecto del espacio, 42% prefiere el interior del local, 31% escoge una terraza o exterior y 27% declara que le resulta indiferente. En movilidad, 38% llega conduciendo su automóvil y 26% utiliza transporte público; 12% usa aplicaciones como Uber, DiDi o Cabify y 10% camina.
La autonomía también aparece al pagar: 62% prefiere decidir si agrega propina y cuánto dejar, mientras 38% opta por recibirla incluida en la cuenta. El dato plantea la necesidad de comunicar los cobros con claridad y mantener visible la capacidad de elección.
Los resultados describen una categoría condicionada por el precio, pero sostenida por motivaciones sociales, cotidianas y de experiencia. La calidad encabeza la decisión, la mayoría regresa a lugares conocidos y la carta física mantiene un papel central pese al avance digital.
Para marcas y operadores, el seguimiento puede incorporar frecuencia, tiempo entre visitas, ticket por ocasión, composición del grupo, tasa de retorno y respuesta a beneficios. Esta lectura permite identificar si una acción genera una visita adicional, recupera clientes menos frecuentes o fortalece la relación con quienes ya integran al establecimiento en su rutina.