La digitalización está cambiando la forma de ejercer la auditoría y las mujeres que trabajan en el sector ya identifican su impacto en el día a día. Así lo muestra una encuesta realizada a las integrantes del Círculo de Auditoras, impulsado por la Asociación de Auditores Externos de Chile (AE Chile), donde el 69,3% identificó la transformación tecnológica y la digitalización como uno de sus principales desafíos operativos, por sobre los cambios regulatorios, mencionados por el 53,4%.
La percepción se mantiene transversal entre las encuestadas, sin variaciones significativas según su nivel de experiencia, lo que da cuenta de un reto compartido por profesionales en distintas etapas de su trayectoria.
Otros desafíos mencionados fueron la capacitación continua (47,9%), la ética e integridad (33,1%), la comunicación con los directorios (28,8%) y la ciberseguridad (19%).

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio se relaciona con la inteligencia artificial. El 83,4% de las auditoras externas la identifica como un riesgo relevante para la profesión, lo que refleja la incertidumbre que genera la incorporación de esta tecnología en una actividad donde el juicio profesional, la independencia y la confiabilidad de la información son fundamentales. Esta percepción puede estar vinculada tanto al temor al reemplazo de determinadas funciones como a la necesidad de desarrollar nuevas competencias para utilizar estas herramientas de manera responsable y efectiva.
La preocupación por la inteligencia artificial contrasta con los riesgos que las profesionales identifican para sus clientes. En este ámbito predominan los riesgos financieros (68,1%) y políticos/regulatorios (61,3%), seguidos por la geopolítica y la economía global (52,1%), la crisis de talento (40,5%), el cambio climático (31,3%) y la seguridad pública (14,7%).
Estos resultados muestran que las auditoras deben responder a un entorno cada vez más complejo, en el que convergen riesgos económicos, tecnológicos, regulatorios y organizacionales.
El estudio también consultó a las profesionales sobre los conocimientos y habilidades que consideran prioritarios para fortalecer la preparación de quienes ejercen la auditoría externa. En línea con los desafíos identificados, la tecnología y la analítica de datos lideran las necesidades de formación, con un 71,8% de las menciones. Les siguen los conocimientos técnicos y normativos (52,8%), las habilidades blandas (45,4%) y la visión de negocio y experiencia práctica (20,9%).
Estos resultados evidencian que la preparación de las futuras generaciones de auditoras deberá combinar conocimientos técnicos tradicionales con capacidades digitales, pensamiento crítico y habilidades para relacionarse con los distintos actores de las organizaciones.