IA y seguridad infantil: 80% de los padres chilenos teme deepfakes o conversaciones falsas de sus hijos

La inteligencia artificial amplía los riesgos digitales para niños y adolescentes. El estudio Connected Kids 2026 de Norton muestra que Chile combina alta preocupación parental con exposición a contenidos sintéticos, chats con desconocidos y ciberacoso, abriendo nuevas preguntas para marcas y anunciantes.

Chile está entre los países con mayor preocupación por el uso malicioso de IA

El 80% de los padres chilenos con hijos menores de 18 años está preocupado de que la inteligencia artificial pueda utilizarse para crear imágenes o conversaciones falsas que involucren a sus hijos, según el Norton Insights Report 2026. La cifra supera el 75% registrado en los 12 mercados y ubica a Chile cuarto, detrás de Brasil (85%), México (83%) y Colombia (82%).

Hay un matiz relevante frente a lecturas secundarias del estudio: Chile no está “en la media” global en esta variable, sino cinco puntos porcentuales por encima. Tampoco es posible afirmar que la muestra chilena fue exactamente de 1.000 personas: Norton informa 13.003 adultos encuestados y “alrededor de 1.000” por mercado, sin publicar el tamaño exacto de la submuestra de Chile.

Gen, compañía detrás de Norton, encargó a Dynata el estudio online entre el 22 de mayo y el 19 de junio de 2026. Los datos fueron ponderados por edad, género y región. En el informe, la categoría “padres” considera a quienes tienen hijos menores de 18 años.

Hablar del riesgo no significa saber detectarlo

El 84% de los padres chilenos dice sentirse cómodo conversando con sus hijos sobre riesgos online, por encima del promedio global de 81%. Sin embargo, el 43% no confía en que sus hijos distingan contenido real de contenido generado por IA. El 38% también ha observado que recurren a herramientas de inteligencia artificial para compañía, conversación, consejos o apoyo emocional.

Para las marcas, esta brecha es significativa. La alfabetización en IA comienza a ser parte de la seguridad del consumidor: ya no basta con reconocer publicidad, fuentes o perfiles confiables; también hay que comprender cuándo una imagen, una voz, una identidad o una conversación pueden haber sido generadas o alteradas artificialmente.

UNICEF aportó una señal especialmente crítica en febrero de 2026. Una investigación realizada con ECPAT International e INTERPOL en 11 países estimó que al menos 1,2 millones de niños de entre 12 y 17 años habían experimentado durante el año anterior la manipulación de sus imágenes para generar deepfakes sexualmente explícitos. El organismo llamó a desarrolladores y compañías digitales a incorporar prevención y seguridad desde el diseño, en lugar de depender únicamente de la eliminación posterior del contenido.

Videojuegos y chats: el riesgo se mueve entre plataformas

Entre los padres chilenos cuyos hijos utilizan juegos online con chat de voz o texto, el 52% señala que el niño o adolescente ya conversó con un desconocido. El dato es cercano al 54% observado globalmente entre quienes utilizan este tipo de juegos.

La Defensoría de la Niñez aporta contexto local. En mayo de 2026 informó que el porcentaje de niños, niñas y adolescentes que tuvo contacto online con personas que no conocía en la vida real pasó de 19% en 2016 a 42% en 2022, según datos de Kids Online. Además, la Radiografía Digital de Niñas y Niños 2025 citada por la institución señala que 48% ha jugado o se ha comunicado en internet con desconocidos y 40% ha sido contactado por personas que no conoce mediante redes sociales.

Para medios y anunciantes, esto implica mirar la seguridad digital como un recorrido. Una interacción puede comenzar en un videojuego, continuar en una aplicación de mensajería y terminar en una red social. El concepto de brand safety debería, por tanto, incorporar protección, moderación, privacidad y diseño cuando existen menores dentro de esos ecosistemas.

Deepfakes y ciberacoso elevan el riesgo reputacional

Norton señala que 14% de los padres chilenos reporta que su hijo ha experimentado ciberacoso, igual que el agregado global. La naturaleza del fenómeno también está cambiando: a nivel internacional, el estudio identifica perfiles falsos, suplantaciones y cuentas generadas mediante IA entre los posibles responsables.

La escala del uso abusivo de IA está creciendo rápidamente. El National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC) de Estados Unidos registró más de 400.000 reportes con algún nexo con IA generativa durante 2025, frente a 67.000 en 2024 y 4.700 en 2023. La organización advierte que estas tecnologías pueden utilizarse para crear imágenes falsas, levantar perfiles destinados a contactar menores, ejecutar sextorsión o generar contenidos destinados al hostigamiento.

Estas cifras no equivalen al número de víctimas ni pueden extrapolarse a Chile, pero muestran la velocidad con que la tecnología se incorpora a nuevas formas de abuso y suplantación. El riesgo también llega a las compañías: la World Federation of Advertisers (WFA) ha advertido que anuncios fraudulentos generados con IA que imitan marcas y contenidos sintéticos que suplantan empresas pueden erosionar la confianza y generar crisis por comunicaciones que las propias compañías nunca produjeron.

Qué cambia para las marcas: seguridad digital como confianza

El 57% de los padres chilenos declara haber adoptado medidas para reducir riesgos vinculados con IA, frente al 49% global. Esa sensibilidad puede elevar las expectativas respecto de las plataformas y experiencias digitales con las que interactúan las familias.

En Chile, la Defensoría de la Niñez sostiene que estos riesgos no deben recaer únicamente en el control parental y plantea responsabilidades para el Estado y las empresas tecnológicas. Entre las brechas que identifica están la falta de obligaciones proactivas para que las plataformas evalúen y mitiguen riesgos, de estándares claros de verificación de edad y de una regulación específica sobre publicidad digital dirigida a niños, niñas y adolescentes.

El debate también está entrando directamente en los estándares de la industria publicitaria. El Código de Publicidad y Comunicaciones de Marketing de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), actualizado en 2024, incorporó orientaciones sobre IA y algoritmos y reforzó las reglas aplicables al marketing dirigido a niños y adolescentes. La ICC establece que los marketers siguen siendo responsables por las comunicaciones producidas mediante IA y que deben ejercer especial cuidado cuando participan menores.

Para los anunciantes, la consecuencia práctica es incorporar la seguridad infantil a la gobernanza de medios, procurement tecnológico, uso de IA generativa y gestión reputacional. Preguntar por protección de menores, moderación, detección de contenido sintético, manejo de datos y respuesta ante suplantaciones deja de ser sólo compliance: pasa a ser una decisión de confianza de marca.

Conclusión: ¿una nueva variable de negocio?

La IA está modificando una premisa básica de internet: ver una imagen, escuchar una voz o recibir un mensaje ya no garantiza que detrás exista la persona que parece existir. Los datos de Norton muestran que los padres chilenos lo perciben con especial intensidad y que una mayoría ya toma medidas.

Para el marketing, la oportunidad no está en explotar ese temor, sino en responder a una expectativa creciente de entornos digitales confiables. Las marcas que integren protección de menores, autenticidad de contenidos y trazabilidad del uso de IA podrán prepararse mejor para un escenario donde la confianza será una variable de negocio.

Fuentes

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