
Durante los últimos dos años, la conversación sobre inteligencia artificial ha estado dominada por asistentes conversacionales capaces de generar texto, imágenes y código. Sin embargo, el siguiente gran paso consiste en trasladar esa inteligencia al mundo físico.
Ese es precisamente el objetivo de Gemini Robotics 2, la nueva plataforma presentada por Google DeepMind, que amplía las capacidades mostradas en la primera generación de Gemini Robotics (2025). A diferencia del modelo inicial, enfocado principalmente en brazos robóticos y manipulación de objetos, la nueva versión incorpora control integral del cuerpo, permitiendo que robots humanoides caminen, se agachen, mantengan el equilibrio, manipulen herramientas y ejecuten tareas complejas de manera coordinada.
La demostración incluyó robots realizando acciones como regar plantas, cerrar bolsas, enroscar ampolletas, organizar objetos y desplazarse por distintos espacios mientras reciben instrucciones en lenguaje natural.
Google DeepMind estructuró Gemini Robotics 2 en tres componentes complementarios.
El primero controla directamente el movimiento físico del robot mediante un modelo de visión, lenguaje y acción (Vision-Language-Action), capaz de transformar instrucciones habladas en movimientos precisos.
El segundo corresponde a Gemini Robotics ER 2, encargado del razonamiento espacial y la planificación de tareas largas, permitiendo que el robot divida un objetivo en múltiples pasos y tome decisiones durante la ejecución.
Finalmente, Gemini Robotics On-Device 2 permite ejecutar el sistema directamente en el robot, sin depender permanentemente de la nube, reduciendo la latencia y facilitando la adaptación a distintos tipos de hardware.
Según Google, estos modelos también incorporan capacidades de colaboración entre múltiples robots y mecanismos adicionales de seguridad para detener operaciones cuando detectan riesgos o incertidumbre.
Aunque la noticia parece pertenecer al ámbito de la robótica, sus implicancias alcanzan directamente a múltiples industrias.
Sectores como logística, centros de distribución, manufactura, supermercados, hospitales y retail enfrentan crecientes desafíos asociados a escasez de mano de obra, aumento de costos y necesidad de operar de forma continua.
Robots capaces de comprender instrucciones, adaptarse a distintos entornos y ejecutar tareas variables podrían reducir la necesidad de programaciones específicas para cada proceso, disminuyendo tiempos de implementación y ampliando los casos de uso de la automatización.
Para los equipos de marketing también aparece un nuevo escenario: la experiencia de cliente podría incorporar asistentes físicos inteligentes en tiendas, centros de atención o espacios comerciales, capaces de interactuar naturalmente con consumidores y ejecutar acciones en tiempo real.
Google no está solo en esta competencia.
Empresas como Apptronik colaboran con DeepMind para desarrollar robots humanoides compatibles con Gemini, mientras que otras compañías tecnológicas también están invirtiendo en modelos de IA aplicados a robots industriales y de servicio.
Más allá de quién llegue primero al mercado, el foco comienza a desplazarse desde los grandes modelos de lenguaje hacia los llamados agentes físicos, capaces de observar, razonar y actuar sobre el entorno.
Para ello, DeepMind también anunció nuevos mecanismos de evaluación de seguridad orientados a reducir comportamientos inesperados, uno de los principales desafíos para llevar esta tecnología a entornos reales.
Gemini Robotics 2 no representa únicamente una mejora tecnológica.
Marca el inicio de una etapa en la que la inteligencia artificial deja de ser una herramienta exclusivamente digital para integrarse en procesos físicos.
Para las marcas, esto abre oportunidades que van desde automatizar operaciones hasta redefinir la experiencia del consumidor mediante nuevos puntos de contacto inteligentes.
Si durante los últimos años la pregunta fue cómo incorporar IA en los procesos digitales, la siguiente será cómo convivir con sistemas inteligentes que también participan activamente en el mundo físico. La velocidad con que evolucione esta tecnología determinará qué industrias capturarán primero sus beneficios competitivos.