Durante mucho tiempo, las organizaciones aprendieron a actuar cuando el riesgo ya estaba presente. Hoy el desafío es más profundo: construir una cultura organizacional de seguridad integral (física y emocional) donde cada persona asuma un rol activo en su propio cuidado y en el de los demás.

En Essity, entendemos la seguridad como un valor que guía nuestras decisiones diarias. A través de nuestra cultura I CARE, promovemos entornos donde el cuidado deja de ser una reacción para convertirse en un hábito colectivo, visible y constante. Porque cuidar mejor implica actuar antes, anticiparse y generar conciencia en cada interacción.
Poner la seguridad en el centro transforma la forma en que operamos. La prevención de riesgos ya no es solo una respuesta frente a posibles incidentes, sino una decisión estratégica que fortalece la continuidad del negocio, el bienestar de los equipos y la sostenibilidad en el largo plazo.
Gran parte de la prevención ocurre antes de que exista un incidente: en conversaciones abiertas, en la confianza para levantar la mano, en equipos que comparten aprendizajes y donde cada voz importa. Bajo esta lógica, iniciativas como I CARE impulsan una cultura donde el cuidado se vive dentro y fuera del entorno laboral, reforzando que la seguridad es una responsabilidad compartida.
Espacios como los “Momentos I CARE” son clave en este proceso. A través de ellos, las personas pueden compartir experiencias, visibilizar riesgos y aprender colectivamente. Muchas veces, estas instancias permiten identificar señales tempranas y prevenir incidentes antes de que ocurran. Porque llegar antes no es casualidad: es el resultado de una cultura donde todos se sienten responsables del cuidado colectivo.
Este enfoque también incorpora nuevas herramientas para fortalecer la prevención. En Essity, el uso de inteligencia artificial permite identificar patrones, anticipar riesgos y facilitar decisiones más informadas. Sin embargo, entendemos que la tecnología solo genera valor cuando está al servicio de las personas.
Por eso, integrar innovación implica también una responsabilidad. No se trata únicamente de optimizar procesos, sino de asegurar que cada avance contribuya a entornos más seguros, humanos y sostenibles. Este compromiso nos impulsa a adoptar un enfoque ético y responsable en el uso de la tecnología, siempre poniendo a las personas en el centro.
En un contexto donde las operaciones son cada vez más complejas y las exigencias mayores, fortalecer una cultura preventiva ya no es solo una buena práctica: es una prioridad estratégica. Las organizaciones no solo serán evaluadas por su capacidad de innovar, sino por cómo integran esa innovación en entornos más seguros y responsables.
Si en el pasado la seguridad se definía por la capacidad de reaccionar, el futuro estará marcado por la capacidad de anticiparse. Comprender el valor de llegar antes es clave para cuidar mejor, construir entornos más seguros y seguir avanzando hacia organizaciones más humanas, conscientes y sostenibles.
Porque anticiparse no es solo una ventaja operativa: es, ante todo, una forma de cuidar.

Karen Valenzuela
Gerente de Recursos Humanos de Essity Chile