
Durante años, crecer significó conseguir nuevos clientes. Hoy, las empresas más exitosas generan más valor desde los clientes que ya tienen. McKinsey lo mide con el Net Revenue Retention, indicador que se está convirtiendo en el predictor más confiable de solidez financiera. Para la región, esto exige una infraestructura digital capaz de detectar oportunidades, no solo sostener operaciones: datos en tiempo real para anticipar expansión o deterioro comercial.
IDC llama a esto el «futuro agéntico»: la IA deja de ser consulta y pasa a ejecutar procesos completos —cierres contables, optimización de inventarios, detección de anomalías—. El «coding by prompt» además borra la barrera entre quienes desarrollan tecnología y quienes la usan, distribuyendo la agilidad por toda la empresa.
La resiliencia ya no es solo gestión de riesgos reactiva; debe integrarse al modelo operativo desde el diseño: finanzas que anticipan escenarios, cadenas de suministro adaptables, plataformas de datos predictivas. Quienes cuentan con esta infraestructura no solo resisten crisis: capturan las oportunidades que estas generan.
En América Latina, donde la volatilidad es constante, cada proceso optimizado hoy libera recursos para crecer mañana. La pregunta no es si las empresas pueden costear esta infraestructura, sino si pueden permitirse competir sin ella.

Por Claudia Boeri, Presidenta de SAP Multi-Country Latin America & the Caribbean