Petfluencers: La vida digital de las mascotas

Cada vez más perros y gatos tienen sus propias cuentas, personalidades y audiencias. Un fenómeno que combina vínculo emocional, entretención, comunidad y nuevas oportunidades para las marcas.

En las redes sociales, las mascotas dejaron hace tiempo de ser solo protagonistas ocasionales de fotografías y videos familiares. Cada vez es más frecuente encontrar cuentas creadas exclusivamente para perros y gatos, con nombre propio, personalidad definida, miles de seguidores y una comunidad que sigue sus historias cotidianas. Son los llamados petinfluencers, una expresión de que el lugar que ocupan los animales de compañía en la vida de las personas también se está trasladando al mundo digital.

Detrás de estas cuentas hay creadores que producen contenido, interactúan con sus seguidores y, en algunos casos, construyen verdaderas marcas alrededor de sus mascotas. El fenómeno también ha despertado el interés de las empresas: alimentos, productos de cuidado, accesorios, servicios veterinarios y otras categorías encuentran en estas comunidades una forma de conectar con consumidores desde un territorio especialmente emocional y cercano.

En un contexto donde perros y gatos son considerados cada vez más integrantes de la familia, las redes sociales se convierten así en otro espacio donde ese vínculo se expresa, se comparte y también puede adquirir valor.

En Chile, este fenómeno ya tiene sus propios protagonistas. Detrás de sus cuentas hay historias distintas, pero todas muestran una tendencia común: las mascotas están conquistando un lugar cada vez más visible en la cultura digital y, con ello, abriendo nuevas posibilidades de conexión entre personas, comunidades y marcas.

Los nuevos integrantes de la familia chilena

Para los tutores de estos influencers de cuatro patas, el vínculo trasciende lo convencional. Jazmín Rodríguez, responsable de la cuenta de Pancho Malo (@malo.pancho), explica que su gato de 10 años ha estado a su lado en momentos clave, por lo que su lugar no es el de una simple mascota: «Es un integrante de la familia con todas sus letras. Ocupa un espacio central en nuestro hogar, marcando nuestras rutinas, entregando compañía incondicional y un soporte emocional que a veces resulta difícil de explicar a quien no lo ha vivido. En la sociedad actual, siento que las mascotas han pasado a ocupar un rol fundamental en el bienestar mental y afectivo de las personas«. Jazmín sostiene que, en un mundo acelerado y muchas veces desconectado de las emociones, «tener a un gato te devuelve a lo esencial, te da estructura cotidiana y te regala un refugio de paz y afecto genuino sin presiones».

Esta visión es compartida por el subteniente de Carabineros Rodrigo Fuenzalida, tutor de Gabo (@Dogbinero). Destinado desde este año a la Región de Magallanes, lejos de su familia y padres, Rodrigo adoptó a Gabo por la necesidad de tener un compañero de vida en un entorno que puede resultar solitario, y hoy reconoce que ha sido una de las mejores decisiones que ha tomado. «Él llenó un espacio que estaba vacío. No solo me acompaña en el día a día, sino que también me recuerda constantemente el valor de la lealtad, la alegría y el cariño incondicional. Hoy no imagino mi rutina sin Gabo», afirma el subteniente.

A su juicio, las mascotas tienen un rol cada vez más importante en la sociedad. “Dejaron de ser solo animales de compañía para convertirse en miembros de la familia. Nos ayudan emocionalmente, nos enseñan empatía, nos hacen compartir más con otras personas y, muchas veces, nos entregan un apoyo silencioso en los momentos en que más lo necesitamos”, reflexiona.

Por su parte, Gabriela Quilodrán, tutora de Marianito Florencio (@marianito.florencio), destaca cómo este cambio responde a transformaciones demográficas profundas. A sus 25 años, Gabriela relata que durante un año ella y su gato fueron todo lo que tenían para afrontar la vida adulta, y hoy comparten departamento con su roomie Fer.

“Creo que hay más personas como yo y que estamos creciendo en el país: jóvenes adultos que no viven en pareja ni con su familia y que han decidido componer voluntariamente su familia con mascotas. Esto responde también a los cambios demográficos del país. Muchas mujeres jóvenes en edad reproductiva estamos decidiendo posponer la maternidad y/o reemplazarla por mascotas, lo que constituye una forma más liviana, tanto económicamente como en términos de tiempo y responsabilidad, de tener compañía”, dice.

Para ella, el hecho de que 1 de cada 5 hogares sea unipersonal, refuerza que las mascotas son claves para entender las distintas formas de conformar familia en el Chile actual.

El nacimiento de una identidad digital

La creación de cuentas exclusivas para estas mascotas suele surgir de la necesidad de no saturar los perfiles personales y del descubrimiento de una personalidad única en el animal.

La cuenta de Pancho Malo nació hace 9 años, cuando Jazmín notó que su gato tenía una faceta particular. «En ese momento me di cuenta de que mi perfil personal estaba completamente invadido por fotos de él, así que decidí darle su propio espacio. La personalidad de la cuenta se fue dando de forma muy natural a partir de su propio carácter de cachorro: Pancho era bastante revoltoso, me atacaba las manos y me mordía de la nada (probablemente porque yo misma lo acostumbré a jugar así de pequeño). De ahí nació su faceta sarcástica, rebelde y matonesca, dando origen al famoso «Pancho Malo», recuerda Jazmín, quien sintió que tenía una identidad tan marcada y divertida que valía la pena construir una narrativa propia para compartirla con el mundo.

En el caso de Dogbinero, el origen está ligado a la vida institucional. Gabo llegó a la comisaría de Porvenir con apenas un mes y medio de vida, por lo que se le permitió al subteniente Fuenzalida que lo llevara a su trabajo para cuidarlo, conviviendo con funcionarios, recorriendo la unidad diariamente y pasando a formar parte del día a día.

Fuenzalida se inspiró en el éxito de Naruto (@Catbinero), quien ya era muy querido por la comunidad y que también vive en la comisaría, para crear el perfil de Gabo. «Ver el cariño que la gente le tenía me hizo pensar que Gabo también podía aportar con su propia personalidad y convertirse en una mascota más de la unidad. Con el tiempo entendí que Dogbinero tenía identidad propia. La cuenta dejó de ser un espacio para compartir fotos y pasó a convertirse en un lugar donde Gabo podía transmitir alegría, humor y, al mismo tiempo, mensajes sobre adopción, tenencia responsable y el vínculo entre Carabineros y la comunidad”.

El gato Marianito Florencio saltó a la fama tras un video viral en TikTok donde intentaba despertar, una situación con la que su tutora se siente plenamente identificada. «Siento que tenemos la misma personalidad: a ambos nos cuesta mucho despertar en las mañanas, dormimos abrazados y, además, él se queja cuando despierta», explica Gabriela.

La reacción fue tal que la gente comenzó a pedir más contenido de él, llegando a reclamar si ella publicaba fotos de sus viajes o de sí misma: «No te queremos ver a ti, queremos ver a Mariano», le escribían los usuarios, muchos de los cuales replicaron el contenido en otras redes sociales.

“Así fue como me di cuenta de que se estaba formando una comunidad en torno a Mariano en TikTok, que luego se trasladó a Instagram cuando creé su cuenta. Hoy en día, los usuarios incluso me reclaman cuando pasan un par de días sin que suba contenido de él. De alguna u otra forma, Mariano se volvió parte de la vida cotidiana de muchas personas”, reflexiona su tutora.

Comunidad, conexión emocional y el fenómeno de la «novela» digital

El compromiso de los seguidores es uno de los aspectos que más impacta a los tutores. Jazmín Rodríguez destaca que el crecimiento de la cuenta de Pancho Malo ha sido 100% orgánico hasta llegar a los 22 mil seguidores que tiene hoy, y que el nivel de afecto es profundo: «Recibimos mensajes constantes de personas que nos dicen que un video o un meme de Pancho les cambió un día difícil o les subió el ánimo en momentos complicados». Para ella, la clave es que las mascotas ofrecen un contenido «reconfortante y transparente, libre de tensiones o filtros», donde la comunidad busca apoyo mutuo, solidaridad para casos de mascotas perdidas y una «evasión positiva» del estrés diario.

Rodrigo Fuenzalida ha observado un fenómeno similar con Gabo, con una evolución muy rápida y bonita: “Sinceramente esperaba que la comunidad recibiera bien la cuenta, porque Gabo siempre ha tenido una personalidad muy especial y simpática. Lo que nunca imaginé fue que ese crecimiento llegaría tan rápido”.

La audiencia espera sus publicaciones, pregunta por él cuando desaparece algunos días y comenta como si lo conocieran en persona. “Creo que eso ocurre porque los animales tocan el lado más humano de las personas. La mayoría siente un cariño muy especial por ellos y, cuando además transmiten un mensaje positivo, la conexión es aún mayor. Gabo no solo entretiene; también representa valores como la adopción, la amistad, la empatía y el respeto hacia los animales. Eso hace que muchas personas se sientan identificadas con él”.

Un punto álgido de esta conexión es la relación entre Dogbinero y Catbinero. Aunque Gabo es un cachorro intenso y curioso y Naruto es un adulto paciente que debe «soportar» sus ganas de jugar, con el tiempo, han construido una relación muy especial. El subteniente considera “que esa amistad también ha conquistado a la comunidad, porque demuestra que, incluso siendo tan diferentes, pueden convivir, jugar y regalar momentos muy entretenidos a quienes siguen sus aventuras”. Comentarios como «el crossover que esperábamos» o «empezó mi novela» aparecen constantemente.

Para Gabriela y Mariano la evolución también ha sido sorpresiva, más aún considerando que ella nunca había tenido un gato y no sabía cómo se comportaban. “Para mí también fue una sorpresa descubrir que no todos los gatos son como Mariano: él tiene una personalidad muy particular, es extremadamente cariñoso y hablador, y creo que esas características fueron las que comenzaron a llamar la atención de las personas. Muchas me comentaban que querían tener un gatito como él, y siento que eso hizo que su crecimiento fuera muy orgánico y que, poco a poco, comenzara a permear en la vida de quienes lo seguían”.

La historia de vida del gatito fue también un elemento generador de empatía, ya que fue abandonado por su familia cuando ya era adulto; tenía aproximadamente un año y medio y estaba muy mal cuidado, con problemas de salud que Gabriela atendió cuando lo adoptó con la ayuda de Joce y Clau, quien es hoy su veterinaria personal.

Sin embargo, la alta exposición también presenta desafíos. Gabriela Quilodrán menciona que, aunque recibe «mucha buena onda», también enfrenta críticas infundadas: «Uno de los comentarios más repetidos en sus videos era que yo pellizcaba a Mariano para que ‘conversara’, simplemente porque él es muy hablador». A pesar de esto, el vínculo con la comunidad es real y preocupado; cuando Mariano sufrió de cistitis idiopática, los seguidores se mantuvieron preguntando por su salud durante semanas.

Gabriela nota que su público principal son mujeres adultas que han desarrollado un vínculo emocional genuino con el gato.

Detrás de escena: El esfuerzo de la creación de contenido

Lo que el público ve como un video tierno de pocos segundos suele esconder horas de dedicación. Rodrigo Fuenzalida reconoce que hay «mucho más trabajo del que la mayoría imagina», involucrando planificación de ideas, revisión de tendencias, grabación, edición y una interacción constante para responder comentarios y mensajes.

“Para mí sigue siendo un hobby, pero es un hobby con propósito. Busco darle un sentido relacionado con mi profesión: educar, compartir con la comunidad y demostrar que el amor por los animales también puede ser una forma de acercar a las personas a Carabineros. Si a través de Gabo alguien sonríe, aprende sobre tenencia responsable o cambia su mirada sobre la institución, siento que el objetivo está cumplido”, sostiene el carabinero.

Jazmín Rodríguez prefiere evitar la palabra «trabajo», manteniendo una dinámica fluida donde las ideas surgen en el momento de grabar. No obstante, es estricta con el bienestar de Pancho: «Para mí, como su tutora, se mantiene como un hobby sumamente disfrutado: me encanta mantenerlo activo, al día con las tendencias de las redes sociales y crear un registro de su vida, pero siempre respetando sus tiempos y sin convertirlo en una carga para ninguno de los dos. Por que si él no anda de ánimo… no hay nada, ni ronroneos, todo a su tiempo”.

Para Gabriela Quilodrán, el crecimiento en redes sociales exige cada vez más calidad en el contenido. “Para mí ha sido un reto, porque he tenido que aprender sobre edición, creación de contenido y distintas herramientas que antes no manejaba. Además, tengo un trabajo de oficina, por lo que muchas veces se me hace difícil encontrar el tiempo para grabar y producir contenido de una manera más profesional”.

Actualmente, para compatibilizar todo con las negociaciones y el contacto con las marcas, Mariano es representado por Magdalena, quien apoya en la gestión, representación y coordinación de estas colaboraciones. “Todo esto comenzó como un hobby, pero poco a poco se ha ido profesionalizando. El crecimiento ha sido bastante exponencial, sobre todo considerando que las marcas han llegado de manera orgánica, interesadas directamente en trabajar con Mariano”.

Marcas: relación basada en la autenticidad

El mercado de los petfluencers es atractivo, pero los tutores imponen límites claros. Jazmín relata una experiencia significativa: rechazó una oferta de 2 millones de pesos por un comercial de 8 horas en el centro de Santiago porque Pancho es un gato estrictamente indoor. «Jamás expondría su salud, sus niveles de estrés o su tranquilidad por dinero. Todo el que quiera colaborar con Pancho debe entender que él es el rey de la casa, y para trabajar con él, las marcas son las que deben venir a nuestro hogar», sentencia. Actualmente, colaboran con marcas como Club de Perros y Gatos -desde hace 10 años- y la marca de alimento premium Farmina, que se alinean con sus valores. “Incluso hemos cruzado a rubros inesperados como una automotora o invitaciones a programas de televisión”, comenta. En el último caso, el programa ha ido a su casa.

Rodrigo Fuenzalida cuenta que, hasta ahora, las principales colaboraciones han sido con cuentas de medios de comunicación, información y entretenimiento, con la idea de llegar a más personas y amplificar el mensaje que transmite Gabo.

Y aunque el alcance de la cuenta resulta atractivo para marcas relacionadas con mascotas, como alimentación, accesorios, ropa o juguetes, hoy el foco de Dogbinero no está puesto en hacer publicidad. Además, en su caso particular, debe cuidar la imagen institucional de Carabineros, que tiene principios y valores que no pueden dejarse de lado y que siempre están por sobre cualquier oportunidad comercial.

“En algunas ocasiones las marcas le envían regalos a Gabo, los cuales agradecemos mediante historias porque son productos que efectivamente disfruta. Pero evitamos convertir la cuenta en un espacio comercial, ya que queremos mantener el propósito con el que nació: educar, entretener y transmitir un mensaje positivo sobre los animales y la comunidad”.

Gabriela Quilodrán coincide en que las marcas deben entender que las mascotas son hoy «sujetos que merecen respeto y bienestar». Ella solo acepta colaboraciones coherentes con el estilo de vida de Mariano, como la reciente «gatificación» de su nuevo hogar con un gimnasio gatuno. “Hemos colaborado con algunas marcas y también hemos rechazado propuestas que no nos hacen mucho sentido. Las colaboraciones que realizamos son con productos que realmente podríamos recomendar y que se relacionan con Mariano y su estilo de vida”, comenta.

Por eso hace hincapié en la autenticidad: “Para que una campaña se sienta realmente orgánica, es importante que la mascota pueda interactuar con el producto de manera natural y disfrutar de esa experiencia. Forzar una reacción o una conducta únicamente para cumplir con una campaña no solo puede afectar su bienestar, sino que también termina haciendo que el contenido pierda autenticidad”.

Gabriela expresa que el hecho de haber construido una comunidad hace que exista una confianza importante en sus recomendaciones, “por lo que también sentimos una responsabilidad respecto de los productos y servicios que mostramos”.

Hacia una nueva comprensión de la tenencia responsable

El fenómeno petfluencer también funciona como una plataforma educativa. Gabriela explica que ha aprendido que cuidar a un gato va más allá de dar agua y comida; implica entender su complejidad, personalidad y necesidades específicas, como la hidratación o la adaptación de espacios en altura, denominada gatificación. Esta mayor conciencia se traduce en una mayor inversión económica y emocional en la salud y el bienestar animal.

Mirando al futuro, Jazmín apuesta por seguir entregando esa cuota de humor y ternura que sus 22 mil seguidores buscan para terminar bien su jornada. Rodrigo sueña con que Gabo sea un referente nacional de la adopción responsable y la educación sobre el cuidado animal, uniendo a la comunidad y la institución. Gabriela espera que el fenómeno se analice con datos empíricos para comprender estas nuevas formas de familia. Para ella, el éxito no es la fama, sino la satisfacción de saber que Mariano alegra el día de las personas: “Mientras Mariano se sienta cómodo y las personas que lo siguen puedan disfrutar de su contenido y sentirse felices al verlo, siento que ese es el principal propósito que me gustaría mantener”.

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