
Fuente: Magnific
Sectores como el turismo, la hotelería y la gastronomía operan bajo lógicas marcadas por la estacionalidad y por períodos de alta demanda que difícilmente pueden abordarse con esquemas rígidos. En ese contexto, avanzar hacia mecanismos de adaptabilidad, sin apartarse del espíritu de la Ley de 40 Horas, parece una decisión razonable.
Lo relevante es que esta discusión no se limite a un solo rubro. Existen otras actividades que también requieren mayor flexibilidad para facilitar la contratación, ampliar las oportunidades de empleo y permitir que estudiantes, trabajadores y empresas puedan compatibilizar de mejor manera sus necesidades. Si el objetivo es aumentar el empleo formal y reducir barreras de acceso al trabajo, la adaptabilidad laboral debería entenderse como parte de la solución y no como una excepción.

María José Cea, directora de Litigios Laborales en Provoste Matamala Abogados.