
Hace pocas semanas entregamos los reconocimientos ANDA Advertising Awards, que no terminan cuando se entrega un trofeo. En cierto sentido, ahí comienza una parte especialmente valiosa del trabajo: entender por qué determinadas campañas lograron conectar con las personas, qué decisiones hubo detrás de esos resultados y qué aprendizajes podemos compartir para contribuir a un mejor marketing.
Esa es una de las razones por las que en ANDA impulsamos este reconocimiento y el Observatorio de la Publicidad. Durante todo el año, mes a mes, recogemos información sobre las campañas que las personas recuerdan y valoran, y profundizamos en su capacidad de asociarse con la marca, generar intención de compra y construir valor en el largo plazo. El resultado no es solo una premiación, sino evidencia para observar patrones y aprender de ellos.
Las campañas reconocidas este año muestran que no existe una única fórmula para lograr efectividad. Falabella consiguió sorprender combinando a Chayanne y 31 Minutos, dentro de un territorio construido en torno a la Navidad. Mercado Libre encontró en el fútbol una pasión transversal y la abordó desde códigos propios, como el humor y el folclor. Té Supremo transformó sus 150 años de historia en un relato vivo, conectado con generaciones de consumidores y con símbolos de su identidad.
Son caminos distintos, pero contienen aprendizajes comunes. La creatividad necesita partir de una comprensión profunda de las personas; la marca no puede aparecer como una firma al final, sino desempeñar un papel dentro de la historia; y la diferenciación adquiere valor cuando nace de algo que la compañía puede sostener con autenticidad. Como planteó Dittborn & Unzueta (DYU) al analizar sus campañas, encontrar una verdad humana que la marca pueda contar desde un lugar propio sigue siendo una poderosa forma de conectar.
También comprendemos que creatividad y efectividad no son dimensiones opuestas. Una gran idea puede entretener, emocionar o sorprender y, al mismo tiempo, responder a un desafío de negocio. La mejor creatividad consigue hacerse un espacio en la memoria sin perder de vista qué representa esa marca y qué relación busca construir.
Estos aprendizajes no deberían quedarse en las empresas premiadas. Nuestro propósito como asociación es analizarlos, compartirlos y convertirlos en conocimiento útil para nuestros socios y para la industria. Queremos conversar sobre por qué estas campañas funcionaron, cuáles fueron sus decisiones estratégicas y qué elementos pueden inspirar mejores prácticas, no para replicar fórmulas, sino para mejorar las decisiones de marketing.
Ese es también el sentido del Observatorio: construir una base de información que permanezca y nos permita mirar la publicidad chilena con evidencia. Las campañas reconocidas alcanzan un indicador que las ubica en el 3% de las mejor evaluadas por Ipsos a nivel mundial, demostrando que en Chile somos capaces de hacer comunicación de estándar internacional y generar vínculos relevantes con las personas.
Desde ANDA queremos seguir fortaleciendo ese círculo virtuoso entre conocimiento, buenas prácticas y mejores resultados. Promover un mejor marketing significa ayudar a las empresas a comprender mejor a las personas, construir marcas sólidas y generar relaciones que aporten valor en el tiempo.
Porque poner a las personas al centro no es solo una declaración. Implica escucharlas, entender qué valoran y aprender de aquello que logra conectar con ellas. Si los ANDA Advertising Awards nos permiten transformar ese aprendizaje en una conversación permanente para toda la industria, estaremos cumpliendo un propósito que va mucho más allá de reconocer a las mejores campañas del año.