La cultura interna también construye marcas

Con Pizza Games, Papa Johns convierte las habilidades de sus trabajadores en una instancia de reconocimiento, aprendizaje y orgullo por pertenecer a la empresa. Sus ejecutivos explican cómo la formación, el trabajo en equipo y una identidad compartida se relacionan con la calidad de servicio, la retención de talentos y el desempeño de la operación. 

Javier Narbona, gerente de Personas de Papa Johns Chile

En Papa Johns Chile, la promesa de marca se concreta en cada tienda. La preparación de un producto, la rapidez de la atención y la coordinación entre trabajadores inciden en la experiencia de los clientes. Por eso, la cadena vincula el reconocimiento de sus colaboradores con la construcción de cultura interna y el funcionamiento del negocio. 

Esa dimensión estuvo presente en Pizza Games 2026, competencia que convocó a equipos desde Arica hasta Punta Arenas. Aunque el desafío consistía en preparar pizzas con rapidez y siguiendo los procedimientos de calidad de la marca a nivel global, la iniciativa buscaba resaltar también el aprendizaje, la colaboración y el orgullo de representar a la marca. 

“Este año quisimos elevarlo un poco más, precisamente para poder resaltar todo el sentido de pertenencia, el trabajo en equipo y el orgullo”, explica Matías González, gerente de Operaciones de Papa Johns Chile. Pizza Games es una competencia internacional de la cadena, realizada ya en varias oportunidades en Chile. Esta edición tuvo una puesta en escena más ambiciosa para dar visibilidad a sus protagonistas. 

Reconocimiento como parte de la cultura 

Javier Narbona, gerente de Personas, destaca que la iniciativa busca reconocer el trabajo que realizan diariamente los equipos de las tiendas. “Es muy importante porque es un momento para reconocer justamente a todas las más de 3.000 personas que trabajan en toda la operación de Papa Johns Chile”, sostiene, y vincula este reconocimiento con la calidad, el compromiso con los clientes y la representación de la marca. 

El ejecutivo sitúa Pizza Games dentro de un esfuerzo más amplio. “Esta es una de muchas cosas que se organizan en la compañía para poder trabajar la cultura interna. Estamos, por ejemplo, empujándola desde los temas de formación, desde la cultura de valores que tiene la compañía, desde iniciativas como la intranet que estamos próximos a desarrollar”, explica. 

Los encuentros también forman parte de esta estrategia. “Hay muchos espacios donde tratamos de juntarnos con las personas y, por supuesto, los eventos como este son súper relevantes porque muestran un sello de lo que es la compañía, que tiene que ver con la calidad, con la preocupación por el cliente y con el reconocimiento a las personas”, agrega. 

Cuando la cultura llega al cliente 

Para Narbona, cultivar esa identidad no es un objetivo desvinculado de los resultados de la compañía. Al contrario, establece una relación directa entre el compromiso de los trabajadores y la experiencia que perciben los consumidores. “Yo creo que es muy importante para el negocio que uno, cuando representa la marca y lo hace con pasión, el cliente final lo note”, afirma. 

“Los clientes no solamente quieren comer una pizza rica, quieren tener una experiencia, conectarse con marcas que también tengan un propósito claro y una identidad. Y hacia dentro creo que es súper relevante mostrar justamente esos valores e identidad corporativa”, señala. Su mirada amplía el foco desde el producto hasta toda la relación entre las personas y la marca. 

Desde esta perspectiva, quienes trabajan en las tiendas representan la identidad de la marca en cada preparación y en cada interacción con el cliente. 

Orgullo, familias y desarrollo de talentos 

La mirada de Operaciones complementa esa relación entre las personas y el negocio. Matías González describe las exigencias del trabajo cotidiano y la necesidad de contar con fuentes de motivación. “La operación es un trabajo arduo, extenso y muchas veces los equipos trabajan en función de lo que los inspira. Por eso es tan importante tener algo que te mueva, ese motor”, explica. 

Una particularidad de esta edición de Pizza Games fue la posibilidad de invitar a las familias para que conocieran las habilidades que los trabajadores despliegan a diario. 

“Este tipo de cosas, donde, por ejemplo, podían invitar a la familia para que viera lo que ellos hacen, les permite a nuestros colaboradores desarrollar ese sentido de orgullo y, por supuesto, tenerlos con nosotros por muchos años más, desarrollando talentos”, sostiene. 

El ejecutivo destaca, además, que muchos de los participantes son coaches, responsables de formar a otros colaboradores. Así, el conocimiento que exhiben en la competencia tiene también una función cotidiana de enseñanza en los locales. La formación y el reconocimiento aparecen vinculados a una misma tarea: mantener y transmitir las capacidades que exige la operación. 

Competir sin perder el espíritu de equipo 

Cada gerencia de mercado o distrito seleccionó una tienda ganadora. Posteriormente, los representantes compitieron hasta definir cuatro finalistas. El proceso se extendió unas seis semanas y culminó el 5 de octubre, ante un jurado internacional. Los equipos debieron preparar seis pizzas según los estándares de la cadena, poniendo a prueba rapidez, precisión y coordinación. 

El primer lugar fue para la tienda de Lo Prado, representada por Javier Rojas y Victoria Ahumada, junto a su coach, Patricio Vázquez. “Fueron varias semanas de práctica y eso rindió frutos. La clave fue la gran comunicación dentro de nuestro equipo. Fue una experiencia genial”, señaló Ahumada. Rojas destacó que, junto con superar los nervios de la competencia, aprendieron y fortalecieron su trabajo conjunto. 

Para Vázquez, gerente formador de Lo Prado, la experiencia también expresa su propia trayectoria. “Yo llevo casi diez años en la compañía y la verdad es que me identifico demasiado con la marca, con la empresa en sí. He logrado muchas cosas gracias a mi trabajo en PJ. Entonces, para mí solo han sido metas cumplidas el trabajar acá”, relata. 

Al hablar del trabajo en equipo y la empatía, el ganador rescata especialmente la reacción de quienes quedaron detrás de Lo Prado: “Los equipos que salieron segundo, tercero, cuarto, todos nos felicitaron. Siempre hay una dinámica de hermandad, de equipo, independiente de que seamos rivales en una competencia. Al fin y al cabo, todos somos un equipo”. 

Para Vázquez, ese compañerismo refleja la empatía entre los trabajadores. Los dos integrantes de su equipo participaban por primera vez, acompañados por un formador con casi una década de experiencia. 

Eficiencia y calidad: los desafíos de la operación 

Además de reconocer a sus equipos, Papa Johns está trabajando en cambios orientados a mejorar su operación. González señala que la innovación tecnológica es una de sus prioridades, especialmente en la búsqueda de procesos productivos más rápidos, sin perder la calidad que caracteriza a la marca. 

“Si bien es cierto es un trabajo bien manual, donde la masa depende de un desarrollo a través de las manos, la salsa, los ingredientes, estamos viendo cómo esas líneas de producción las podemos hacer más rápidas, en la práctica, eficientar”, comenta. El objetivo es que los consumidores reciban sus pedidos en el menor tiempo posible y con la calidad habitual. “Lo que queremos en la práctica es entregar la calidad de siempre con mayor rapidez y mayor agilidad”, resume. 

Directivos de Papa Johns International asistieron a la final de Pizza Games. Para Narbona, fue una oportunidad de mostrar los estándares de la operación chilena y el cuidado dedicado al reconocimiento de sus colaboradores. 

Los tiempos de Lo Prado serán comparados con los mejores registros latinoamericanos y podrían darle acceso a la competencia internacional de Phoenix, Estados Unidos. Más allá de esa clasificación, Pizza Games permitió mostrar una cultura en la que la formación, el sentido de pertenencia y el trabajo en equipo son parte de la experiencia que Papa Johns busca entregar a sus clientes. 

Compartir: