
Los consumidores están cambiando más rápido que muchas organizaciones. Hoy son más informados, selectivos y conscientes del impacto que tienen sus decisiones. Buscan productos saludables, experiencias personalizadas, canales convenientes, marcas coherentes y compromisos reales con la sostenibilidad.
Este cambio se observa con especial fuerza en las industrias de alimentos, bebidas y consumo masivo. Las categorías tradicionales comienzan a mezclarse y surgen nuevas ocasiones de consumo. Una persona puede elegir alimentos funcionales, comprar a través de una aplicación, privilegiar envases sostenibles y alternar bebidas tradicionales con opciones de baja graduación o sin alcohol.
En este último mercado, por ejemplo, IWSR proyecta que las bebidas sin o con bajo contenido de alcohol crecerán globalmente un 4% anual hasta 2028. No se trata solamente de consumidores que dejaron de beber, sino de personas que toman decisiones diferentes según la ocasión, su estilo de vida y sus prioridades.
Para las empresas, interpretar estos cambios exige mucho más que lanzar nuevos productos. Implica revisar portafolios, canales, estrategias comerciales, experiencias y formas de relacionarse con consumidores cada vez menos predecibles.
También obliga a preguntarse qué tipo de líderes se necesitan para conducir esa transformación. Ya no basta con conocer profundamente una categoría o haber trabajado durante años en la misma industria. Las compañías requieren ejecutivos con capacidad para leer el mercado, anticipar tendencias y convertirlas en oportunidades concretas. Líderes que combinen visión comercial, innovación, conocimiento digital y capacidad de adaptación, pero que también sepan cuestionar modelos que fueron exitosos en el pasado.
Encontrar esos perfiles supone un desafío para el hunting. Muchas de las competencias que una empresa necesita pueden haberse desarrollado en otros sectores. Un ejecutivo proveniente de tecnología, comercio electrónico, bienestar, servicios financieros o retail puede aportar experiencias valiosas para transformar una compañía de alimentos o bebidas.
Por eso, una búsqueda no debería comenzar solamente con la pregunta “¿quién conoce esta industria?”, sino también con otra: “¿quién posee las capacidades necesarias para llevarla hacia donde debe ir?”.
El rol del headhunting es ampliar esa mirada, identificar competencias transferibles y evaluar no solo la experiencia acumulada, sino también la capacidad de aprender, interpretar y liderar en escenarios distintos.
Cuando cambia el consumidor, las empresas también deben cambiar. Pero ninguna transformación ocurre únicamente mediante nuevos productos, tecnología o campañas. Son las personas quienes detectan las señales, toman las decisiones y movilizan a las organizaciones.
El desafío no es solo comprender al consumidor del futuro. Es encontrar hoy a los líderes capaces de convertir sus nuevas expectativas en el próximo negocio.
