
El 82% considera que el comercio ilegal está “muy o bastante extendido” en Chile y 60% estima que aumentó en los últimos 12 meses.
Las cifras miden percepción, no volumen efectivo de comercio ilegal, pero muestran que la falsificación es parte visible del entorno de consumo. Esto adquiere especial importancia en categorías donde autenticidad, seguridad y reputación forman parte de la propuesta de valor.
El 53% declara haber comprado alguna vez algo que sabía o sospechaba que podía ser pirateado o de contrabando. Entre quienes reconocen haberlo hecho, 65% menciona como principal razón el precio más bajo; 21% dice que no sabía que era ilegal, 5% apunta a disponibilidad inmediata y 4% al acceso a una marca o producto ausente del mercado formal.
Para marketing, la señal es clara: cuando la brecha de precio domina, la respuesta no puede limitarse al mensaje legal. La marca necesita hacer visible qué aporta el original —calidad, garantía, seguridad, trazabilidad y respaldo— y facilitar la verificación de autenticidad.
Ropa deportiva y zapatillas lideran, ambas con 61%, entre los productos que las personas creen que más se falsifican; perfumes y ropa alcanzan 57% cada uno. En menciones espontáneas, Nike aparece como la marca percibida como más falsificada, con 33%, seguida por Adidas, con 28%.
El estudio no mide incautaciones ni ventas reales, por lo que estos porcentajes deben leerse como percepción. Aun así, el patrón coincide con evidencia internacional: la OCDE y la EUIPO sitúan vestuario, calzado y artículos de cuero entre las categorías especialmente expuestas al comercio de falsificaciones.
Solo 18% se considera “muy capaz” de distinguir un producto original de uno falsificado; 50% se siente “algo capaz” y 32% poco o nada capaz. Las señales más usadas son calidad (58%), precio (56%), lugar de venta (56%) y sellos o etiquetas (51%).
Aquí existe una oportunidad para fabricantes, retailers y marketplaces: convertir packaging, sellos, vendedores autorizados y canales oficiales en activos de comunicación. SERNAC informó en 2025 que había recibido casi 900 reclamos asociados a productos falsificados desde 2024, incluso en comercios formales.
El 84% está de acuerdo con que la piratería perjudica a autores y creadores; 80% considera que la falsificación perjudica a las marcas; 79% la vincula con riesgos para la salud o seguridad y 72% cree que la venta de productos pirateados o de contrabando fomenta nuevos robos.
La CNC detectó una tensión similar en 2025: uno de cada tres encuestados había comprado recientemente en el comercio ambulante informal y el precio más bajo era su principal atractivo. No son cifras directamente comparables —cambian período, objeto y metodología—, pero ambas mediciones muestran la convivencia entre rechazo y conveniencia económica.
Para marketing, el fenómeno exige integrar monitoreo de canales, visibilidad de vendedores autorizados, mecanismos simples de verificación y educación en el punto de contacto. También obliga a explicar por qué el original merece su diferencial de precio.
Cuando una falsificación compite por apariencia y accesibilidad, autenticidad, respaldo y seguridad deben transformarse en beneficios comprensibles antes de la compra. Esa tarea puede ser tan relevante para proteger reputación como las acciones legales posteriores.
Cadem, Estudio 5C N°127, Septiembre S3 2026 y publicación oficial del 22 de septiembre de 2026. Ver fuente oficial de Cadem
Cámara Nacional de Comercio, Encuesta Nacional sobre el Comercio Ilícito y Contrabando en Chile 2025. Ver resultados de la CNC
SERNAC, Cuando lo barato cuesta caro: productos falsificados bajo la lupa del SERNAC. Ver fuente SERNAC
OECD/EUIPO, Mapping Global Trade in Fakes 2025. Ver informe OECD/EUIPO