
La industria se prepara para un nuevo ciclo de crecimiento, pero enfrenta una pregunta que será clave para concretarlo: ¿con qué talento contará el sector para hacerlo posible? Nuestros últimos estudios muestran que el 75% de las obras reporta dificultades para contratar, mientras un 43% de las empresas identifica las brechas de competencias como una de las principales barreras para encontrar trabajadores.
Con este escenario como punto de partida, el OTIC CChC puso sobre la mesa los desafíos que están marcando hoy al sector y las oportunidades para anticiparse a ellos. La instancia convocó a representantes de distintas empresas y organizaciones para conversar sobre cómo atraer nuevas generaciones, fortalecer la formación y reconversión laboral e incorporar herramientas tecnológicas que permitan preparar a la industria para lo que viene.
Uno de los principales desafíos identificados es el envejecimiento de la fuerza laboral. Uno de cada tres trabajadores del sector tiene 50 años o más. Y si bien el 74% manifiesta disposición a capacitarse, solo un 20% ha participado o está participando actualmente en procesos de formación. A esto se suma la dificultad para atraer nuevas generaciones. Los datos demuestran que desde 2015 ha disminuido sistemáticamente la matrícula de primer año en carreras asociadas a la construcción.
Para José Esteban Garay, gerente general del OTIC CChC, el desafío pasa por preparar a la industria para una demanda creciente de trabajadores y aprovechar el conocimiento que ya existe en ella. “Estamos a la espera de un nuevo ciclo económico donde la construcción va a jugar un rol muy relevante. El desafío es ser proactivos e innovadores para atraer talento, pero también facilitar la transferencia de conocimiento entre los trabajadores con experiencia y las nuevas generaciones. Necesitamos atraer más jóvenes y mujeres, y al mismo tiempo generar oportunidades de reconversión para quienes tienen más de 50 años”, señaló.
En esa búsqueda, la tecnología aparece como una de las herramientas que puede transformar la manera en que se trabaja y se forma en la industria. Para Ximena Bravo, subgerente de capital humano en Aura Ingeniería, la incorporación de nuevas tecnologías también puede contribuir a mejorar las condiciones de seguridad. “La tecnología y la inteligencia artificial tienen un rol importante para reducir la exposición de los trabajadores a tareas riesgosas y avanzar en la disminución de la accidentabilidad. Al mismo tiempo, tenemos que aprovechar las habilidades tecnológicas que ya traen las nuevas generaciones y acompañarlas con capacitación para incorporarlas al mundo laboral”, afirmó.
La conversación también puso sobre la mesa la necesidad de que la capacitación deje de entenderse como un proceso aislado y se conecte con las trayectorias laborales. “El trabajador ya no quiere quedarse estático. Una forma de retención es tener planes formativos que vayan de la mano con planes laborales. La capacitación tiene que ser parte del engranaje: experiencia, formación y crecimiento”, sostuvo Nicolás Hevia, gerente de SK Capacitación.
Aumentar la participación femenina, es parte de los desafíos pendientes en la industria. En 2025 las mujeres representaron solo el 9,9% de la fuerza laboral de la construcción, equivalente a 70.705 trabajadoras, y apenas un 4,6% ocupa cargos profesionales o de jefatura.
Para Raimundo Bravo, coordinador de Sostenibilidad de Constructora Bravo Izquierdo, avanzar requiere justamente ampliar la conversación y conectar a los distintos actores. “De estos espacios pueden salir buenas ideas para mejorar la capacitación y replicar experiencias de otras industrias. Es importante que empresas, academia y otros sectores puedan poner sus desafíos sobre la mesa y construir soluciones que permitan seguir mejorando una industria tan relevante para Chile”, comentó.
