Así lo revela un estudio realizado por Eurofirms Group, que analizó la realidad que enfrentan los trabajadores de este grupo a nivel país. De hecho, el 75% percibe una inclinación por candidatos de menor edad, mientras que solo un 47% considera que su experiencia es valorada.

Pese a encontrarse en una etapa de alta productividad y contar con una trayectoria consolidada, las personas de la generación X enfrentan importantes barreras para cambiar de empleo, reinsertarse o acceder a nuevas oportunidades laborales.
Así lo revela el informe “Generación X en transición: empleabilidad, edadismo y el desafío del talento en Chile”, elaborado por Eurofirms Group, que analizó la realidad de quienes nacieron entre 1965 y 1980.
Según el estudio, el 75% percibe que las empresas prefieren contratar perfiles más jóvenes, incluso cuando tienen menos experiencia. En contraste, solo el 47% cree que las organizaciones valoran realmente la trayectoria acumulada por este grupo. A ello se suma que más del 70% considera que su edad afecta sus posibilidades laborales, mientras que sobre el 60% declara haberse sentido descartado en procesos de selección por este motivo.
Esta brecha no siempre se expresa en mayores niveles de desempleo, sino principalmente en una menor movilidad. Aunque muchas personas de este segmento continúan trabajando, encuentran más dificultades para cambiar de cargo, reincorporarse luego de un periodo de cesantía o avanzar hacia mejores condiciones.
“Esto ha significado la aparición de una brecha estructural en el mercado laboral, donde el sesgo etario está limitando el acceso a talento altamente calificado y disponible. Para las organizaciones, esta limitación implica un riesgo relevante, ya que reduce la diversidad en los equipos, restringe la transferencia de conocimiento y afecta directamente la productividad y la calidad en la toma de decisiones”, señala Vanesa Rosales, Staffing Leader de Eurofirms Group Chile.
La situación cobra especial relevancia frente al envejecimiento de la población chilena. De acuerdo con el Censo 2024, las personas de 65 años o más representan el 14% de los habitantes del país, más del doble que hace tres décadas. Al mismo tiempo, la proporción de jóvenes ha disminuido y la experiencia disponible de la generación X se vuelve una necesidad estratégica para el mercado laboral.
Los resultados del informe también echan por tierra el mito de que la generación X sería rígida o resistente a los cambios: más del 88% valora el buen ambiente, la estabilidad y el equilibrio entre la vida personal y el trabajo. A su vez, sobre el 80% prioriza la flexibilidad, el desarrollo profesional y el bienestar emocional. Estas preferencias muestran que este grupo no busca únicamente estabilidad, sino también mayor disposición y mejores condiciones que le permitan continuar aprendiendo, proyectarse y aportar desde su trayectoria.
De acuerdo con los resultados, uno de los principales desafíos se encuentra en la actualización de habilidades, ya que el 62% reconoce que la velocidad de los cambios tecnológicos dificulta su empleabilidad, lo cual refuerza la importancia de complementar los conocimientos adquiridos con nuevas competencias.
«Estamos frente a una generación con amplia experiencia, conocimiento y capacidad de adaptación, que aún enfrenta barreras asociadas a la edad. El reto es avanzar hacia procesos de selección que valoren esas competencias y las transformen en oportunidades reales de empleo. Más que visibilizar esta realidad, necesitamos impulsar mecanismos que permitan a las personas mantenerse vigentes, actualizar sus habilidades y mantener la vigencia del talento senior frente a las nuevas demandas del mercado laboral nacional”, agregó la experta.
El empleo temporal también aparece como una alternativa para facilitar la reinserción: siete de cada diez personas de la generación X lo consideran un puente hacia el trabajo formal, ya que puede contribuir a acortar periodos fuera del mercado, actualizar la experiencia reciente y demostrar capacidades en entornos reales.
“Como especialistas en soluciones de talento es clave impulsar el modelo del empleo transitorio que permite acortar brechas de empleabilidad, junto con instancias de capacitación orientadas a las habilidades que hoy requieren las distintas industrias. El desafío hoy no es solo visibilizar esta realidad, sino avanzar hacia procesos de selección más inclusivos y objetivos, integrando diversidad generacional como un eje estratégico. El problema no es la edad de los candidatos, sino cómo estamos evaluando el talento”, concluyó Rosales.

