Expertos advierten que la falta de planificación, las expectativas poco realistas y el desconocimiento del riesgo siguen siendo algunas de las principales barreras para construir patrimonio a largo plazo. Desde Life Academy entregan recomendaciones prácticas para tomar decisiones más informadas.

El creciente interés de los chilenos por las inversiones ha impulsado una mayor participación de personas que buscan hacer crecer sus ahorros más allá de los instrumentos tradicionales. Sin embargo, junto con este fenómeno también han aumentado los errores asociados a la falta de educación financiera, especialmente entre quienes dan sus primeros pasos en el mundo de las inversiones.
Diversos estudios desarrollados por organismos financieros y entidades vinculadas al mercado de capitales han mostrado que una parte importante de la población reconoce tener conocimientos limitados sobre conceptos como diversificación, riesgo, rentabilidad o planificación patrimonial. Esta situación puede traducirse en decisiones impulsivas, pérdidas evitables y frustración frente a los resultados obtenidos.
De acuerdo con especialistas de Life Academy, academia online enfocada en formación en trading, inversiones, criptomonedas y finanzas, el acceso a más información no necesariamente implica una mejor toma de decisiones. Por el contrario, muchas veces la abundancia de contenido disponible en redes sociales y canales digitales puede generar confusión o expectativas poco realistas.
«Cada vez vemos más personas interesadas en invertir, lo que es una excelente noticia para el desarrollo financiero de las familias. Sin embargo, también observamos que muchos comienzan sin una estrategia clara, guiados por tendencias o recomendaciones que no siempre se ajustan a su realidad financiera. La educación sigue siendo la principal herramienta para tomar decisiones responsables y sostenibles en el tiempo», señala Liza Salinas, Branch Business Director Liberty Finance-Life Academy Official Marketing Partner.enta de especulación.
Uno de los errores más frecuentes consiste en comenzar a invertir sin una meta concreta. Ahorrar para la compra de una vivienda, complementar la jubilación, financiar estudios o generar ingresos adicionales son objetivos que requieren horizontes de tiempo y niveles de riesgo distintos.
Los expertos recomiendan definir previamente para qué se está invirtiendo y en cuánto tiempo se espera utilizar esos recursos. Esta información permite seleccionar instrumentos más adecuados y evitar decisiones improvisadas.
La promesa de obtener altas rentabilidades en períodos muy cortos sigue siendo uno de los principales factores que atraen a inversionistas inexpertos. En muchos casos, estas expectativas terminan generando decepción o impulsan decisiones excesivamente riesgosas.
Especialistas recuerdan que toda inversión implica una relación entre riesgo y retorno. A mayor rentabilidad potencial, generalmente también existe una mayor posibilidad de pérdida. Por ello, es fundamental desconfiar de las promesas de ganancias garantizadas o extraordinarias.
Concentrar todos los recursos en un único activo, empresa o sector económico puede aumentar significativamente la exposición al riesgo. A pesar de ello, muchos inversionistas principiantes optan por destinar la totalidad de sus ahorros a una sola alternativa.
La diversificación permite distribuir el riesgo entre distintos instrumentos financieros, mercados o sectores, reduciendo el impacto que puede generar el mal desempeño de una inversión específica.
Otro error habitual consiste en destinar a inversiones recursos que podrían ser necesarios para gastos de emergencia o compromisos próximos. Esta situación puede obligar a liquidar activos en momentos desfavorables, materializando pérdidas que podrían haberse evitado.
Los especialistas recomiendan contar previamente con un fondo de emergencia equivalente a varios meses de gastos antes de asumir compromisos de inversión de mediano o largo plazo.
El crecimiento de las comunidades digitales relacionadas con inversiones ha facilitado el acceso a información financiera. Sin embargo, también ha contribuido a la difusión de consejos que no consideran la situación particular de cada persona.
Seguir estrategias de terceros sin comprender completamente los riesgos involucrados puede generar resultados muy distintos a los esperados. Por ello, los expertos sugieren contrastar la información, capacitarse permanentemente y buscar orientación profesional cuando sea necesario.
El avance de las plataformas digitales ha democratizado el acceso a múltiples alternativas de inversión, permitiendo que más personas participen del mercado financiero. No obstante, especialistas coinciden en que el verdadero desafío consiste en acompañar ese acceso con educación y formación adecuada.
«Una buena inversión no comienza cuando se deposita dinero en un instrumento financiero. Comienza mucho antes, cuando una persona comprende sus objetivos, conoce su tolerancia al riesgo y desarrolla hábitos financieros saludables. La educación financiera entrega precisamente esas herramientas y permite construir decisiones más sólidas en el largo plazo», agrega Salinas.