Emprender en nuestro país puede ser un verdadero reto y muchos desisten de hacerlo al creer que el costo puede ser mayor al beneficio. Y, en muchos casos, puede ser así. Si bien no existen fórmulas mágicas para lograr el éxito con un negocio, lo cierto es que en la práctica existen ciertas convicciones que se repiten y pueden marcar la diferencia.

Paulina Vittini, Ceo de MentorU – startup tecnológica apoyada por Corfo y enfocada en desarrollar habilidades a través de simulaciones con IA-, señala que “uno de los errores más comunes es “enamorarse” de una idea antes de entender realmente que problema se está resolviendo.
“Los negocios exitosos nacen de una comprensión profunda del dolor del cliente: quién lo tiene, cómo lo vive, cuánto le cuesta no resolverlo y cuánto está dispuesto a pagar por solucionarlo. Dimensionar ese problema —incluso en términos económicos— es muchas veces la mitad del camino hacia un buen producto”, detalla Vittini.
Es por esto que la profesional de MentorU, quien lleva más de 15 años emprendiendo y participando en distintas empresas, detalla algunas claves para emprender y lograr un negocio exitoso.
El “discovery” no es un trámite, es una herramienta estratégica. Preguntar, indagar, preparar cada reunión con clientes, entender su contexto y sus prioridades cambia completamente la calidad de las soluciones que se diseñan. Los mejores negocios no surgen de grandes ideas en solitario, sino de conversaciones bien hechas.
Especialmente al inicio, es clave avanzar con cautela en la inversión. Es fácil entusiasmarse y destinar tiempo y recursos en desarrollar algo sin tener un cliente real. La recomendación es simple: intenta validar primero. Muchas veces basta una buena maqueta, una propuesta clara o un piloto con un cliente interesado. Construir sin validación es uno de los errores más caros en el emprendimiento.
Nadie construye un negocio solo. Encontrar socios y colaboradores adecuados no es trivial, pero es determinante. Implica buscar complementariedad, pero también confianza y conversaciones honestas desde el inicio, especialmente en temas económicos y de expectativas. Una relación de socios es, en muchos sentidos, un “pseudo matrimonio”: requiere transparencia, alineación y compromiso real.
Emprender exige energía, resiliencia y una tolerancia alta a la incertidumbre. Por eso, es difícil sostenerlo en el tiempo si no hay una motivación genuina detrás. Más allá de los resultados económicos —que por cierto son importantes—, tiene que haber un interés profundo por lo que se está construyendo, por el problema que se quiere resolver y por el impacto que se busca generar.
Emprender no es solo un desafío profesional, es también un proceso personal. Obliga a enfrentar miedos, frustraciones, incertidumbre y a convivir con la presión en distintos ámbitos de la vida. Trabajarse a uno mismo, desarrollar disciplina, resiliencia y equilibrio emocional no es un “extra”, sino que es parte central del camino. Muchas veces, el crecimiento del negocio va de la mano del crecimiento personal del emprendedor.
En un mundo donde emprender se ha vuelto cada vez más común, diferenciarse no pasa solo por la idea, sino por la forma de ejecutarla. Y en esa ejecución, estos principios —aunque simples— suelen ser decisivos.
