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La Asociación de Investigadores de Mercado (AIM) presentó el documento "Grupos Socioeconómicos 2012". Entre los cambios destaca el mayor acceso a bienes en los segmentos medios y bajos, como computador, internet o lavadora automática. La educación y el tipo de trabajo desplazaron a la tenencia de bienes como principal factor diferenciador entre los estratos.

Estudio revela fuertes cambios en caracterización de estratos socioeconómicos

Terremoto

Si hasta hace algunos años la tenencia de bienes como un refrigerador o televisor establecían la frontera entre uno u otro estrato socioeconómico, hoy lo hacen el nivel de trabajo y la educación. Así lo constata la última actualización de la caracterización de los grupos socioeconómicos del país, que la Asociación de Investigadores de Mercado (AIM) presentó su congreso.

“El principal hallazgo de esta investigación es que los grupos, como los estábamos mirando, han cambiado fuertemente. Los bienes ya no son discriminantes entre los grupos socioeconómicos. Los factores que hacen la diferencia hoy son básicamente la educación y el trabajo”, afirma Max Purcell, presidente de la AIM. A juicio del experto, la evolución se relaciona con el crecimiento económico y los cambios en las estructuras familiares.

El estudio “Grupos Socioeconómicos 2012” busca comprender de mejor manera las diferencias en los estilos de vida, patrones de consumo y diferencias en el poder adquisitivo de cada segmento de la población. (C1, C2, C3, D y E). La última actualización se había realizado en 2008.

Para la elaboración cuantitativa del estudio se encuestaron 3.200 hogares a nivel nacional entre mayo y junio. Además, esta vez se puso un énfasis especial en el aspecto cualitativo, mediante entrevistas aplicadas a familias escogidas de cada segmento, con el fin de comprender de mejor manera sus patrones de consumo.

Entre los principales cambios, destaca el mayor acceso a bienes en los estratos medios y bajos, producto del avance del crédito y la disminución en los precios de tecnologías. “Los bienes que satisfacen necesidades básicas se han masificado. Ya nadie se puede sorprender de que en cualquier hogar haya un plasma, cocina o lavadora automática”, sostiene Maximiliano Valenzuela, gerente comercial de Time Ibope, una de las firmas asociadas a AIM.

La distribución de los hogares mantiene las proporciones vigentes y establecidas por convención en 1986. Así, por ejemplo, el estrato “D” es el más grande, con el 35% de la población en el Gran Santiago. A nivel país es el 41,1%.

Entre las principales variables que definen la caracterización se encuentran el ingreso, nivel educacional, actividad laboral, posesión de bienes y calidad de la vivienda.

Las mayores posibilidades de consumo
Según el estudio, más de la mitad de este segmento -equivalente al 10% de la población del Gran Santiago y 5,4% del país- ha viajado al extranjero en los últimos 12 meses. Casi el 50% posee una segunda vivienda de veraneo y el 45% cuenta con servicio doméstico puertas afuera. “El nivel de consumo de este grupo sale de las barreras. En cada medición debemos ir buscando nuevos indicadores para discriminar, porque el estándar de vida ha ido mejorando”, precisa Claudia Scherman, directora de IAM y gerenta de estudios de Lado Humano. 

De los principales sostenedores por hogar, el 61% de este grupo posee educación universitaria completa, y el 7%, un magíster. El 35% de ellos se desempeña como profesional universitario independiente y ejecutivo medio de empresas grandes. El 4% ocupa altos cargos o se define como patrón de empresas medias. La mayoría de los hogares registra ingresos entre $ 975.001 y $ 2.175.000. El 18,7% gana más de 2.175.001.

Más espacio y preocupación por los gustos
“Tienen más holgura económica que los estratos siguientes, lo que les permite mirar la vida con más gozo”, afirma Claudia Scherman. 

El 26,6% de este grupo -que concentra al 20% del Gran Santiago y al 12,1% del total país- posee ingresos entre $ 675 mil y $ 975 mil, mientras el 24,9% gana hasta $ 1.575.000. El 29% de los jefes de hogar tiene educación media completa e igual proporción universitaria completa o técnica. 

El 56% se desempeña como profesional independiente de carreras técnicas y el 24% es obrero calificado o microempresario. El 9% es ejecutivo medio de empresas grandes, y el 2%, ocupa cargo de alto ejecutivo. En este segmento, el 98% tiene computador, y el 89%, conexión a cable y TV satelital. El 76% posee automóvil particular. “Hay menos temor a retroceder y se da por hecho el estudio de los hijos. Están preocupados de tener su espacio y por el goce”, dice Maximiliano Valenzuela, gerente comercial de Time Ibope. 

Se consolida la sensación de progreso
Es parte de lo que los investigadores denominan “la clase media”. La mayor proporción de este segmento -25% del Gran Santiago, y 19,2%, del país- recibe ingresos entre $ 300 mil y $ 675 mil, y casi la mitad de ellos posee educación media completa. El 14% tiene título universitario, y el 13% es técnico o tiene educación universitaria incompleta. En este tramo la mayor parte de los sostenedores de hogar se desempeña como microempresario, profesional independiente de carreras técnicas, obrero calificado o empleado “medio bajo”.

Este segmento está en una posición de progreso consolidado en relación al “D” y “E”, y también se observan mayores niveles de satisfacción respecto de ellos. “Se incorporan elementos de entretención que no son populares en los estratos más vulnerables, como salir a comer o viajar”, indica Valenzuela. Scherman añade que “se sienten con menos susto de retroceder de nivel socioeconómico”.

Educación como clave para avanzar
El 40% de este grupo tiene ingresos que fluctúan entre $ 150 y $ 300 mil. “Su situación es mejor que las familias de donde provienen, y está presente la sensación de querer continuar con ese progreso. Ven la educación como la fórmula para seguir avanzando”, dice Scherman. El 36% del estrato “D” posee educación media completa, y la proporción de personas con estudios universitarios subió de 0% a 2% en los últimos diez años.

Sus trabajos son básicos, pero más estables que los del segmento “E”. El 42% de los sostenedores del hogar trabaja como microempresario u obrero calificado. “Son muy de esfuerzo, casi toda su rutina se basa en el trabajo, el cuidado de los niños y los quehaceres del hogar. Pero quieren vivir bien y pueden hacerlo a través del crédito”, sostiene Max Valenzuela. 

En este segmento, indican los investigadores, comienza a aparecer el consumo de entretención, a través de bienes destinados para ello al interior del hogar. 

Aumenta el acceso a bienes
Pese a que poseen la menor capacidad de acceder a bienes, las tenencias materiales del segmento E -donde el 81% de los hogares tiene un ingreso inferior a $ 300 mil- han mejorado. Si en 2002 el 0% de este segmento poseía un computador, hoy el 16% afirma tener uno. Lo mismo ocurre con la conexión a internet, que subió de 0% a 6% en este estrato. La tenencia de refrigerador se disparó de 57% a 91% en igual período.

“La definición de escritorio no coincidía con la realidad. Este segmento ha mejorado su condición económica, toman decisiones de compra y tienen sentido de progreso”, asegura Claudia Scherman. A juicio de Purcell, los sectores más pobres -10% del Gran Santiago y 22,4% del país- hoy no se reconocen como tal. “Sienten que la posibilidad de ir avanzando está en sus propias manos; ya no hay una ‘gobierno dependencia’”, señala. 

La mayor proporción de este grupo es jubilado, microempresario u obrero calificado.

Fuente: Copesa

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